martes, 5 de abril de 2016

Por los caminos de la Sintergética









En la década de los 70 comenzó nuestra excursión por las llamadas medicinas alternativas con énfasis en la acupuntura, la auriculoterapia, la homeopatía y las medicinas manuales, incluidas las reflexoterapias. Nuestro punto de partida fue la medicina occidental a la que una y otra ve regresamos, convencidos de su gran aporte para un enfoque global de los sistemas de salud en el mundo. Ya por aquellos comienzos se insinuaba que lo que unía a todas estas prácticas terapéuticas era el concepto de energía. Lanzamos en Latinoamérica el nombre de bioenergética, que abarcaba mucho más que las técnicas descritas por Alexaznder Lowen, e incorporaba la interfase entre la biología molecular y la biofísica. En la bioenergética se propone además el empleo clínico de la luz coherente del softláser, el color, el sonido y el magnetismo.

El desarrollo y sistematización de estos abordajes terapéuticos, nos llevó en la década de los ochenta a la exploración de nuevos modelos de bio-resonancia o terapia con las propias oscilaciones. El descubrimiento de nuevas tecnologías apropiadas para el empleo diagnóstico y terapéutico de las resonancias biológicas, permitió en la década de los noventa lanzar una propuesta de integración global a la que denominamos sintergética. Esta incluye, además de la dimensión energética, una aproximación a los patrones de información que subyacen a los procesos biológicos. Así, a las dimensiones bioquímica y bioenergética de la vida la sintergética agrega la dimensión más incluyente de las leyes de la información consideradas en la biocibernética.

Ya en el presente siglo, la integración de estas dimensiones en el común denominador del camp R o campo relacional, concebido como un campo de conciencia, conduce al desarrollo de tecnologías apropiadas como los Sistemas RAM- y nuevos métodos de abordaje clínico.

En este proceso y durante las últimos años se consolida la propuesta de Manos, hoy denominada Manos para sanar, que ha logrado ampliar la participatividad de la propuesta sintergética más allá del ámbito de los profesionales sanitarios.

A día de hoy concebimos la sintergética como un modelo sistémico que integra los más diversos sistemas médicos y sus propuestas diagnósticas y terapéuticas. La expansión de su enseñanza y la replicación de experiencias y resultados clínicos genera una consolidación de la sintergética en Hispanoamérica, trascendiendo el campo médico y proyectándose como un método transdisciplinario que integra transversalmente distintos campos de actividad humana.

El sueño de muchos sintergéticos se completa en este año 2015, con la celebración del cuarto congreso internacional de gestores de la nueva conciencia y el lanzamiento de la Asociación internacional de sintergética. Esta es el resultado de años de consagración y esfuerzo de un grupo fundador que busca en la asociación una plataforma que convoque, profesionalice y abra la puertas a todos, para que la expansión ordenada de la sintergética garantice que podamos servir la vida con sentido de responsabilidad y participatividad. Esto implica prevenir, promover y crear salud para impulsar la autogestión en todos los ámbitos, arar la tierra de una nueva cultura de relaciones humanas cimentada en el compartir; y fomentar la convergencia armónica para que la tierra toda sea la patria de todos y todos seamos ciudadanos planetarios . Que la AIS sea un cauce de servicio a la gran causa de la vida es nuestro más profundo anhelo. Contamos contigo.

Jorge Carvajal
Presidente de la Asociación Internacional de Sintergética

¿Qué es más peligroso el tumor o el médico?







Recientemente, en una clase de Nueva Medicina, una doctora nos comentó un caso real en México de una persona a la que le encontraron un tumor en el estómago de casi 60 kilogramos, se lo extirparon en una operación exitosa y continuó su vida normalmente. Este hombre es de esos seres humanos que por instinto de conservación natural son renuentes a visitar a los médicos y solo accedió a ir al hospital tras mucha insistencia de sus familiares, ya que le era dificultoso el moverse con esa carga tan pesada de cerca de 60 kilos extra. Lo que le salvó la vida fue que cuando le hicieron la biopsia el tumor fue declarado oficialmente como "benigno" (encapsulado) y no requirió del proceso de exterminio oficial llamado quimioterapia-radioterapia.

Esto nos lleva a cuestionar el mito (tan lucrativo) de que el cáncer te mata. ¿Cómo te puede matar algo que fue concebido y perfeccionado por la Naturaleza durante millones de años para ante una amenza para la vida garantizar la supervivencia de los individuos, los clanes y las especies?

Como dijera un maestro de Nueva Medicina: "para que un cáncer te mate hay que echarle muchas ganas". Aquí tenemos este ejemplo de una persona que le echó todas las ganas posibles al cáncer durante años (Fase de Conflicto Activo) y aún así no lo mató. Si la tasa de crecimiento de los adenocarcinomas, según la medicina oficial, es aproximadamente de un centímetro por mes, ¿cuánto tiempo tuvo que estar esa persona en Fase Activa para lograr formar un tumor de 60 kilogramos?, ¿4 años?, ¿5 años?, probablemente requirió más tiempo, y además, el estómago de amplió y adaptó de forma tal que pudiera contener el tumor y cupieran los alimentos que consumía, estos fueran digeridos y continuaran hacia el intestino.

Pasadofuturo.com Articulo Peligro Tumor Adenocarcinoma Carcinoma Maligno Medicos Nueva Medicina Germanica NMG Hamer Leyes Biologicas 5LBPero, ¿qué hubiera pasado si la visita al médico hubiese ocurrido cuando todavía estaba en Fase Activa de crecimiento del tumor? El principio del fin. El principio del fin no es cuando ocurre el DHS que detona la proliferación de células en el estómago, sino la visita a los "expertos de la salud". A partir de ahí la tríada mortal de: "diagnóstico-pronóstico-tratamiento" nos lleva a la tumba. La hipnosis desarrollada por el sistema, en la que vive casi toda la población mundial, es la que ha producido el mayor holocausto de la historia de la Humanidad, no el cáncer.

El cáncer no es "un flagelo para la Humanidad" como se nos ha hecho creer, el flagelo (RAE: aflicción, calamidad) es el sistema médico con sus protocolos oficiales.

La creencia de que las células se vuelven locas y proliferan descontroladamente y sin motivo biológico; la gran mentira del proceso de las metástasis; el miedo a tener "bichos malignos" que andan por nuestro cuerpo comiéndonos las entrañas; la gran mentira sobre el sistema inmunológico que lucha contra un ejército de microbios malvados que tratan todo el tiempo de hacernos daño y provocarnos enfermedades; la creencia de que los médicos son los únicos que pueden curarnos porque son los que están capacitados y entrenados para ello, y los que entienden los procesos llamados "enfermedades" que son consecuencia de errores de la Madre Naturaleza; las campañas masivas para alertarnos sobre nuevos virus, cada vez más peligrosos, que nos acechan constantemente y contra los que solo se puede luchar consumiendo vacunas y medicamentos; etc...

La lista de temas que componen el sistema hipnótico al que estamos sometidos desde que nacemos puede hacer muy aburrido este artículo, puesto que la mayoría de personas que lo leerá son los que ya están despiertos o en proceso de deshipnotización.

Unas últimas reflexiones interesantes:

Pasadofuturo.com Articulo Peligro Tumor Adenocarcinoma Carcinoma Maligno Medicos Nueva Medicina Germanica NMG Hamer Leyes Biologicas 5LB Dialisis Riñon- ¿Hay alguien más peligroso que un nefrólogo para una persona que tiene "problemas" de riñón? Un médico que es presentado como experto en riñones y que no conoce las causa que provocan la retención de líquidos, la necrosis del parénquima renal o la formación de quistes. Ignora las fases de los SBS del órgano del que supuestamente es experto, lo que lo incapacita para ayudar al paciente y orientarlo en su curación. Sus procedimientos y protocolos oficiales conducen a las personas a la muerte, a la extirpación de órganos o tratamientos de diálisis que provocan nuevos procesos biológicos.


Pasadofuturo.com Articulo Peligro Tumor Adenocarcinoma Carcinoma Maligno Medicos Nueva Medicina Germanica NMG Hamer Leyes Biologicas 5LB Seno Cancer Mama- ¿Hay alguien más peligroso para una mujer que un ginecólogo, que su función es la de intimidarlas para mantenerlas vigilando la probable e ineludible aparición de virus malignos, carcinomas y metástasis propias de su género como castigo divino y mutilarlas para supuestamente salvarlas de la maldición de haber nacido mujeres y tener glándulas mamarias, ductos galactóforos, cuello de útero, ovarios y demás órganos tan lucrativos?

En un seminario de Nueva Medicina, donde el ponente era un experimentado ginecólogo, y al que asistieron decenas de mujeres, una de ellas le preguntó: "Doctor, usted que sabe tanto de este tema por su experiencia de más de 40 años como ginecólogo, ¿qué nos recomienda?, ¿que el papanicolaou lo hagamos cada seis meses, cada año o cada qué tiempo? Su respuesta, muy honesta, fue: "¡NUNCA!, nunca más se hagan ningún tipo de estudio preventivo, pélvico o de los senos". Esta respuesta la pudo dar así, tan sincera, porque estaba de visita en Guadalajara, si opina de esta manera donde reside se muere de hambre, se queda sin clientes y además enfrentaría la ira del sistema económico médico oficial.

- ¿Hay alguien que ignora más el funcionamiento de la piel que un dermatólogo?, "experto" que piensa que los síntomas cutáneos son consecuencia de la acción de microbios malignos y no de conflictos de protección de la integridad o de ruptura del contacto con los miembros de su grupo; que todo lo resuelve con cremitas y otros medicamentos inservibles ignorando los tiempos de las fases de los SBS y sus características.

La lista de cuestionamientos por especialidades sería interminable. Se obtiene mejor consejo ante un problema de salud de ese señor que recoge la basura en nuestro barrio, que diría: "no se preocupe doña, que de seguro no es nada malo lo que tiene", que de un experto de cualquier hospital oficial que su función primaria es la de aterrorizar al paciente para luego bombardearlo de procedimientos inservibles y dañinos. Muy pocas especialidades sobrevivirán al cambio de paradigma médico: urgencias, radiología, cirugía, ortopedia para traumas.

Al sistema médico lo que le conviene es que el paciente ni se cure ni se muera, que se mantenga en el estado intermedio que es el que llena su billetera, "echándole ganas a la curación de su enfermedad" y con la "ayuda" oficial, consistente en consultas, estudios de laboratorio y muchos medicamentos maravillosos y de "última generación". Si tiene cáncer mejor, porque los tratamientos aligerarán su cuenta bancaria de forma acelerada y si llegan a vaciarla totalmente da igual si se muere.

Yo antes era optimista y esperaba que el cambio de paradigma de salud ocurriera pronto. Pero, con los pies puestos en la tierra, dudo que alcance a verlo, hay demasiados intereses económicos y demasiada gente involucrada en ellos, que se perderían al deshipnotizarse la población.

Después de esta reflexión surge la pregunta:

¿Qué es más peligroso el tumor o el médico?

lunes, 6 de abril de 2015

Mensaje de año nuevo: Elegir la felicidad


Este ciclo que ha reunido cuatro estaciones, doce meses, y trece lunas, está a punto de comenzar de nuevo. El año entrante Sagitario no será el mismo sagitario y la luna será una luna diferente. Las mismas mareas serán distintas, y el sol y la tierra, con todo el sistema solar, ocuparán una nueva dimensión en el espacio tiempo. Esta muerte continua que señala la impermanencia como clave de la evolución y de la vida, nos traen la buena nueva de lo que no puede envejecer. Todo cambia, cada cosa se renueva, la evolución lenta o rápida sucede a cada instante en todos los seres de la creación. En cada estado evolutivo de la materia, la energía o la conciencia, el cambio continuo ocurre de un modo diferente.

A nivel de la humanidad, cuando la conciencia evolutiva se hace consciente de si misma, cambia el modo en que las cosas cambian. La evolución deja de sucedernos, porque los seres humanos le podemos suceder a la evolución. Nosotros podemos cambiar nuestro modo de cambiar, de evolucionar, mirando de otro modo, sintiendo de manera diferente.

Nosotros podemos salir del eterno devenir que nos sucede y sucederle al devenir. Esto es decidir. No decidir el no morirnos, pues de todas formas algo en nosotros siempre está muriendo. No decidir el no vivir, pues en nosotros la vida es una corriente permanente entre las riveras de la impermanencia.

Podemos ser justamente el cambio que pretendemos de otros y del mundo. Cambiamos el mundo cuando cambiamos nuestro modo de vivirlo. Ese cambio, que está a nuestro alcance, es a la vez nuestro mayor poder y nuestro regalo más grande. Es nuestro libre albedrío. Es nuestro poder de decidir, que no está en el elegir si vivimos o no lo que de todas formas vinimos a vivir. Es, antes que nada, el poder de elegir nuestro modo de vivir aquello que como seres humanos todos tenemos que vivir.

Podemos elegir vivir la vida como la viven los que disfrutan la vida, viviendo con la sabiduría del aprendiz, ese ser humano sencillo y humilde que elige hacer de todas las relaciones y sus circunstancias un proceso de aprendizaje. De toda crisis una oportunidad para aprender. De todos los seres y las cosas sus maestros.

No hay poder más decisivo para la vida que el de optar por la felicidad. Y este estado de conciencia se alcanza cuando elegimos vivir como aprendices.

Podríamos pedirle a la vida en el 2015 más justicia, más estabilidad social, más seguridad, más amor, más paz. Qué tal, si en vez de pedirle, pudiéramos darle a la vida un poco mas de nuestra condición sencilla de aprendices. Así daríamos a la vida lo mejor de nosotros, felicidad, y podríamos ser todos más felices.

Jorge Carvajal

SALUD Y BIENESTAR

Nuestros sistemas de salud están en quiebra, los tratamientos médicos hospitalarios son una de las primeras causas de mortalidad, la economía está en cuidados intensivos,el miedo es endémico, el clima se ha vuelto impredecible. Todos los signos nos revelan que estamos en un vórtice caótico, en un punto crucial que precede a la catástrofe o a la emergencia a una nueva realidad.
En la cresta de la ola de la evolución, en un punto de bifurcación y de equilibrio inestable, no podremos ya nunca ser jamás lo que hemos sido. Estamos ante el desafío mayor de elegir en presente nuestro camino y, con él, nuestro destino. No se trata tanto de cuántos somos, sino de cómo vivimos,como nos relacionamos con los otros y con nosotros mismos.
¿Habría alguna relación entre los recientes terremotos del Japón, Chile, la catástrofe nuclear de Fukushima? ¿Están relacionados la fusión de los glaciares, las grandes erupciones volcánicas que en el Norte y el Sur han puesto
en jaque la aeronavegación, el cambio climático global y la fusión de antiguos separatismos y fronteras artificiosas? ¿Se relaciona todo esto con la emergencia de nuevas culturas, economías y países, con el tsunami que transmuta
la geopolítica al sur del Mediterráneo,
con las burbujas que revientan la economía americana o española, con la crisis del dólar y el euro y la oscura gestación de nuevas hegemonías que no dudan en sacrificar todo atisbo de derechos humanos?
¿O será que simplemente sólo somos naves al garete a merced de corrientes sin sentido?
Si nos miráramos con la visión reduccionista que proyecta una progresiva emergencia de átomos y moléculas que se han ido encontrando al azar, podríamos pensar que no venimos de ninguna parte y no nos dirigimos a ningún lugar. Pero la experiencia cotidiana nos revela que cada cosa en la vida, como la vida misma, está llena de sentido. Miro ahora los ojos de mis nietas y me parece imposible que hayan llegado hasta nosotros desde ninguna parte y por ningún camino. Adivino en su mirada la aventura de la luz que recrea la vida en el fondo mismo de su campo neuronal. Veo mi pasado y mi futuro fundidos en este segundo de ternura y descubro más allá del pensamiento y la emoción la alquimia sagrada de un presente lleno de sentido.
Ni la razón, ni la emoción separadas, dan razón del sentimiento. Pero en la fusión de emoción y de razón surge el sentimiento,espacio-tiempo profundo e intenso, como un agujero negro en el que morimos y estamos naciendo,
instante a instante, para ser de nuevo.
Es simplemente increíble que alguien juegue a los dados con nosotros en el universo y que ninguno de nosotros tengamos nada que ver con todo esto. Buscando respuestas,
podríamos jugar al juego antiguo de los verdugos y las víctimas, para decirnos que han sido los otros, que la situación actual nada tiene que ver con nosotros, que hemos
estado allí inocentemente, a lo mejor mirándonos el ombligo.
Pero, ¿si fueran los gobernantes los responsables? Nosotros los hemos elegido. ¿Si fueran los banqueros? En sus bancos hemos depositado nuestros ahorros, nuestra confianza,
a ellos les pagamos intereses, y de ellos reclamamos los mejores intereses, sin saber que la bonanza posiblemente vendrá de la financiación de la deforestación o el tráfico de armas. A lo mejor nos podemos ahora decir que el caos se deriva de tantas injusticias cometidas por intereses oscuros.
Nada más oscuro,anónimo e invisible que nuestra indiferencia, la mayor causa de injusticia
y de violencia.
En un mundo interconectado, cuya esencia misma es la relación, no podemos esperar cambios en la economía, sin cambios en las relaciones entre individuos, culturas y países. Pero estos cambios están simultáneamente relacionados con grandes transformaciones en el campo de las ciencias. Lo que creíamos de la materia y la energía,
de la vida, del cerebro y las moléculas, se ha ido derrumbando de tal manera, que estamos asistiendo
a un nuevo renacimiento.
Partimos de una concepción de la Tierra como centro sometido al determinismo de leyes incomprensibles
e inmutables, hasta que descubrimos que la Tierra no era el centro, y humanizamos la vida para que surgiera en el siglo de las luces la fecunda relación de ciencia y arte.
Dejamos de ser el ombligo del mundo y, en la humildad
de no ser el centro, descubrimos nuestro potencial humano en un renacimiento que nos liberaría de las cadenas de una visión trascendente que niega la inmanencia del ser. Descubrimos que, más allá de la fe, existía también la magia de la razón. Continuamos nuestro periplo descubriendo, en las leyes de la evolución, que no estábamos separados de la gran cadena de la vida y miramos con gratitud las huellas de la luz en la radiactividad y la transparencia mineral y el programa de las semillas floreciendo
en nuestra propia humanidad.
Y, con todo ello, vislumbramos el ascenso del hombre desde la entropía y la gravedad a la levedad de una consciencia ascendente.
Henos aquí hoy en un vórtice crucial,
un cruce de caminos cósmicos que confluyen en la mota del polvo cósmico que es la Tierra, para convertirnos
en un agujero negro, una singularidad de la que emerge un nuevo mundo.
Estamos en el ojo del huracán. Pero podemos elegir estar en la periferia, en la que los veloces vientos
nos impedirán vivir y ver con claridad.
Todo depende de nuestra actitud. ¿Podremos mantener la solidaridad, la cohesión, la unión céntrica más allá de los intereses periféricos para permanecer en ese centro humano donde podemos vivir según una escala de valores que recree la presencia participativa
que da fuerza a la vida?
¿Podemos sostenernos en ese centro de inclusividad, donde con el fuego céntrico del amor incondicional derritamos
los intereses mezquinos y exclusivistas, para ser simplemente lo que somos: humanos, hermanos, partícipes de esa quintaesencia del alma colectiva, a la que vamos surgiendo sin tener que renunciar a lo sagrado de nuestra individualidad, nuestra unicidad?
¿Podremos, a fin de cuentas, tenernos
en cuenta y ser partícipes de una contabilidad humana en la que todos cuentan, para que entre todos generemos la verdadera economía de la abundancia: la libertad?
¿Será posible conservar la paz del centro, en medio del cambio vertiginoso de los eventos, y sentir que somos nosotros mismos los que emergemos a un nuevo nivel de la conciencia?
Somos únicos, sí, pero no podemos ser humanos si no consagramos nuestra unicidad irrepetible al concierto
de la humanidad. Que cada uno dé la nota. Que cada uno sea, como decía Gandhi, el cambio que quiere para el mundo. Que cada uno se rebele contra toda forma de dependencia para alcanzar en la interdependencia responsable la genuina expresión de una libertad con responsabilidad, esencia creadora de la nueva Tierra.
Si pudiéramos traducir el sentido de los descubrimientos de las ciencias emergentes en una metáfora cultural
correspondiente, tendríamos los mejores argumentos para cambiar nuestra conciencia. En los últimos 20 años la neurociencia y la epigenética han barrido todos nuestros viejos conceptos del ser humano que somos.
La física nos habla de múltiples universos, de la plenitud del vacío, de la no localidad, de la superposición de estados y el profundo misterio del observador que, no sólo cambia lo observado, sino que también lo puede recrear. La biología nos conduce al poema de la autopoiesis, una vida que se auto-recrea, desde patrones de información
y de conciencia que dirigen cascadas ordenadas de moléculas,
participando en un concierto de cooperatividad.
Nos inventamos la vida, el cerebro mimetiza el mundo externo y lo reconstruye adentro: el mundo que vemos se refleja y se inventa al interior.
Es ese mundo que proyectamos
en nuestro modo de consumir, de ser, de vivir. Lo que sentimos de los otros es lo que en el fondo sentimos
de nosotros. La emoción y el pensamiento integrados producen el mundo del sentir, la fuerza más poderosa para transformar nuestro modo de vivir. Ser en el mundo es un asunto de sentimientos.
¿Cómo nos sentimos? ¿Qué sentimos
acerca del otro y de nosotros? ¿Nos sentimos queridos? ¿Amamos de verdad? ¿Podemos sentir el árbol, la mirada, el hambre, la necesidad? Cuando de veras sentimos,
somos, nos removemos por dentro y, así, conmovidos, renacemos
a un mundo que ahora es también interior.
El universo, todos
los universos interpenetrados como un multiverso, se convierten en la singularidad del presente en uno mismo.
El lugar donde al ser únicos damos nuestra nota, para que la sinfonía del cosmos resuene al interior. Si más allá del conocer, sintiéramos en vivo hoy que el cerebro
se reconstruye a sí mismo, que la vida es un invento de la vida que se va renovando permanentemente, y que además del cuerpo y las moléculas vivimos en nuestra cultura, ya seríamos el cambio que el mundo necesita hoy.
Emergemos de la materia, sí, pero al mismo tiempo la fuerza del espíritu desciende y su interacción es esta corriente de conciencia que somos. Estamos naciendo en cada momento. En cada instante morimos. Entre el nacimiento y la muerte como dos orillas, la gran corriente de la vida. No tendríamos por qué temer la muerte.
No tendríamos por qué temer el renacer. Morir y renacer son las dos riberas de la vida. Y la vida es la corriente que nos conecta a la creación.
Antes y después de la vida, ni más ni menos que la vida.
JORGE CARVAJAL POSADA

lunes, 24 de febrero de 2014

“La cultura del servicio”


No romper nunca, sino que desanudar los temores. Somos un campo de conciencia. Somos un imán que tienen su diferencia de potencial. Un dedo no es sólo un dedo, es un instrumento precioso para crear, sanar… Las manos emiten energía. El movimiento se expresa en todo nuestro cuerpo. Cuando impongo mis manos pongo mi corazón, pongo mi alma. Imprimo a ello una dirección correcta. Conscientes de que somos uno, hacemos parte de la humanidad. Aunque no nos digamos nada, estamos íntimamente interconectados. Formamos una red de interconexión. Sanándote me sano. Tu muerte es la mía. Tu enfermedad también es la mía. Su locura es mi locura, su hepatitis es la mía. Sanarse es conectarse a la gran corriente de salud y de vida.
Cada neurona canta. Cada una es un sistema electromagnético, todas las neuronas danzan. El dedo es un láser de la conciencia. Estamos todos sumergidos en un mismo campo de conciencia. Enfermedad como desconexión del río de la vida. Sentir la vida es sentir la humanidad. Enamorarnos de la vida es la mejor terapia. El bien morir es el bien nacer.

No sabemos lo que ocurre cuando ponemos las manos, en esa cascada de electrones. Fluye tu energía, fluye lo que está en tu corazón. Cuando te escucho con amor, mi corazón emite un campo ordenante. Sanar es ordenar desde el corazón. Tenemos un poder infinito de restaurar. “Manos” (se refiere al curso de facilitación de pautas sencillas de sanación así denominado) es una actitud, no es un curso.

Tomar conciencia de a quién, cómo dónde se aplica. Dentro de cada uno de nosotros hay un maravilloso sanador. El intermediario no es tan importante. Así tengamos mil heridas, se puede manifestar el proceso de sanación. Estamos trabajando en Chile en entornos carcelarios. Están removidos, conmovidos, anhelando el día en que van de nuevo a hacer “Manos”.

– Jorge Carvajal – Febrero 2014

martes, 31 de diciembre de 2013

Para el 2014, lo mejor de nosotros


Amanece un nuevo año , y el cielo intensamente azul anuncia otro maravilloso día de invierno. La luz que acaricia la nieve se descompone en sus siete notas y la sinfonía de reflejos y colores anuncia el milagro del sol: duermen las semillas, se enciende el fuego interior. Las largas noches de capricornio nos hablan del misterio de la tierra virgen incubando la semilla. Matriz mineral de una savia milagrosa que prepara el diseño de la luz que florecerá en la primavera. Es milagroso el invierno que nos lleva de regreso a casa para nacer de nuevo. Es milagrosa la crisis revelando en el surco de nuestras heridas y vanidades un camino de regreso a la desnudez esencial del ser.


Hijos y nietos encontraron un refugio cálido en el hogar de los abuelos, y gracias a la abundancia del contacto que nos ha regalado esta
estrechez podemos encontrarnos otra vez. En el surco de la solidaridad que labra para toda la familia esta inevitable proximidad, nos hacemos más humanos. Se enciende la hoguera del hogar y se disuelve el hielo de esta inhóspìta soledad. Ya no nos plantearemos la posibilidad de viajar tan lejos de nosotros y optamos esta vez por el viaje interno. Habíamos ido ya demasiado lejos por el camino de la ausencia y ahora que nos sentimos de regreso, como hijos pródigos experimentamos el fuego del Padre adentro.

Otra vez, el sentimiento de ser amados sin ninguna condición nos lleva a experimentar la vivencia del perdón. Inocentes de nuevo, ahora tenemos menos, compartimos más y sentimos la vivencia de la levedad y la presencia . Nos abrazamos y nos encendemos, sentimos el sentido de estar vivos, no como la vaga idea que afloró en el pensamiento. Ahora es el fuego de ser ardiendo adentro.

Tal vez vaya un poco mejor la balanza de pagos y la macroeconomía, a lo mejor paguemos menos intereses y nos sintamos un poco mejor porque estamos menos mal. Pero aunque el organismo entero decrete un estado de bienestar, si las células familiares no pueden respirar no tiene sentido pretender que lograremos un tejido social que revele bienestar. Es ahora quizás nuestra mejor oportunidad para restaurar ese bienestar que depende de la capacidad de responder por nosotros mismos, de abrazarnos y abrazar a la familia, de volver a sentir al hijo y al hermano y al amigo. No tienes sólo un trabajo, tu profesión es esa fe viva que encarnas en aquello que profesas cada día, ahora, en este invierno de la vida y la economía, con los bolsillos vacíos sea tal vez más fácil el viaje al corazón para
experimentar que lo esencial, aquello que nos hace genuinamente ricos, espera despertar en nosotros. El sol brilla para todos y la nieve pura se derrite para saciar la sed de todos todos. El aire que respiramos, el paisaje que contemplamos, las caricias posibles, los sueños, la esperanza, la magia de la amistad, el milagro de los nietos renovando la corriente de la vida, son tantas las cosas bellas y sencillas que pueden alegrarnos la vida cada día, que no tiene mucho sentido esperar a que todo afuera se mejore para darnos permiso de ser lo que ya somos. Hoy la vida espera de nosotros todo lo que traemos y lo que somos. El 2014 espera lo mejor de ti. Tú haces los instantes y las horas. Tú creas tus años, y das colorido a tus crepúsculos y auroras. Todos creamos el espacio-tiempo que habitamos y lo convertimos en el paisaje que nos hemos inventado para el viaje de la vida. Creadores tanto de catástrofes y abismos como de las
mejores proyecciones de nosotros mismos, somos escultores de la obra preciosa del carácter que nos permite ir de viaje por los caminos que hemos esculpido: henos aquí hoy, en los albores de este siglo, tejiendo la trama que servirá de soporte a nuestros hijos y los hijos de los hijos. La vida solo nos pide una cosa: que seamos dignos de nosotros mismos. Así seremos dignos del país, del tiempo y de la humanidad en que vivimos.

¡Qué traigamos al 2014 lo mejor de nosotros!

Jorge Carvajal

miércoles, 21 de agosto de 2013

Amor y crisis





Nuestro Dios es amor dicen las escrituras sagradas. ¿Amamos?

Y al prójimo como a ti mismo, reza un conocido mandamiento del amor. Nos amamos?

Utilizado el amor para justificar el odio, confundido el amor con el placer, convertido en herramienta del chantaje y el poder, vivimos hoy una crisis de sensibilidad y de sentido que nos lleva a reconocer dolorosamente cuánto hemos huido de nosotros mismos

Dolorosamente constatamos las guerras fratricidas, las mil y una guerras ganadas - inútilmente perdidas -, el hambre del hombre taladrando las entrañas de nuestra humanidad, las fronteras cerradas, las inculturas de la dominación,

Nos duele tanto la miseria como la fastuosa abundancia que lleva en vida a la muerte alma.

Nos duele tanto la llaga del separatismo como la herida de una masificación sin sentido, que ha despojado de su unicidad a cada individuo.

Duele tanto la vida vivida como una muerte sin gloria ni pena, esa muerte en que muere toda esperanza de vida eterna. .

Nos duelen tanto las dictaduras y los mesianismos, como las demagogias y democracias sin alma, que con su propuesta de dependencias e independencias han cerrado el camino de la libertad.

Nos duele sobre todo la inconsciencia que tantas veces se reviste con la apariencia de erudición o ciencia. Como si hubiéramos aprendido a nadar la vida por correspondencia, nos ahogamos, sin darnos cuenta, en las aguas peligrosas de la indiferencia.

Nos duele el hambre de los niños, la muerte de los africanos, el desgarramiento del medio oriente, las inundaciones que desnudan la insolidaridad. Duele en el alma esta ya larga ausencia del despertar.

Nos duele el aire enrarecido que respiramos, el agua contaminada que bebemos, la lluvia que nos inunda, el fuego que nos devora.

Nos duele la economía de la indiferencia, los carteles de la indiferencia, el racismo con su máscara de diferencias. Nos duele la vida en todo aquello que niega las diferencias

Hundidas en el abismo mismo de la inconsciencia, se derriban hoy las ilusorias fronteras. Duele la piel de los países y los continentes, con sus raíces desnudas, sin sus disfraces de muerte. Nos duele la tierra viva en la muerte del África, en el Sida, el hambre y la guerra. Todas esas enfermedades que siegan la vida son otros tantos nombres de la injusticia.

Nos duele a todos la tierra viva. El corazón escucha la voz antigua de la hermandad. Movidos, removidos, conmovidos, sentimos los ojos grandes y tristes del hambre, y los vientres vacíos de las madres que incuban hoy – tormenta del desamor - humanidades del hambre.

Que se agite por dentro el dolor y despierte torrentes de amor. Que no se sequen las lágrimas. Que la angustia taladre en la noche oscura, hasta el alba humana,.la entraña profunda de la hermandad. Que un nuevo amanecer revele en otros el ser nosotros, todos, humanos, hermanos, humanidad, hijos de un solo padre, gotas del mismo mar.

Que el fuego consumidor del amor, Dios en nosotros todos, reduzca a cenizas siglos de confusión. Que como chispas de una sola llama, revelemos todos el alma humana.

Jorge Carvajal