La Ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, ha sido por fin plenamente integrada en el sistema. Ha bastado un año para que su independencia de criterio y buenas intenciones hayan desaparecido. De hecho -como ocurrió con todas sus predecesoras en el cargo-, ya no manda en el ministerio. Ahora mandan los técnicos. Los expertos. Los que controlan el negocio, vamos. Es decir, la patronal farmacéutica y sus acólitos. El sistema ha vuelto a imponerse. En otras palabras, las cosas han vuelto a su cauce. Los hospitales públicos seguirán siendo un desastre, los enfermos permanecerán encamados en los pasillos, las urgencias seguirán atendidas por médicos novatos con escasas semanas de práctica clínica, los médicos y ATS seguirán explotados y pésimamente pagados, no habrá presupuesto para adecentar las infraestructuras y mejorar el equipamiento, enfermar en verano seguirá siendo casi un seguro de muerte para los casos graves porque la inmensa mayoría de los médicos con experiencia desaparecen en masa de sus puestos de trabajo... y, por supuesto, la única Medicina que se seguirá dispuesto a sufragar es la alopática, es decir, la farmacológica, la que no cura nada, la que se .limita a paliativos y sintomáticos. Claro que, ¿cómo afrontar esa posibilidad si el dinero no llega ni para costear el tinglado actual sostenido sólo gracias a la complicidad de los grandes medios de comunicación? El hecho de que mientras son atendidos en los hospitales mueran 400.000 españoles cada año (100.000 de ellos de cáncer) se seguirá obviando. Total, nadie lee las frías cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) que lo demuestran así que, ¿para qué preocuparse? Mientras la gente permanezca en la ignorancia no hay problema. Tal es -siempre lo ha sido- la mentalidad de nuestros políticos. Como seguirá ocultándose, en esta criminal huida hacia delante, que el sistema sanitario puede terminar llevando a la quiebra al estado. Los responsables de Sanidad de las comunidades autónomas lo saben pero pertenecen al sistema y callan. Eso sí, como están en números rojos han venido a Madrid a pedir más dinero. ¡Que les pongan en números azules sus cuentas a golpe de talonario! El Gobierno, por supuesto, ha tragado y les ha prometido mil setecientos millones de euros más. Sacándoselos a los ciudadanos con nuevos impuestos, obviamente. Ha bastado hacer de nuevo demagogia. La nota del Ministerio de Sanidad y Consumo sobre "algunos ejemplos de la utilización que las comunidades autónomas podrían dar a los recursos adicionales comprometidos por el Gobierno" lo demuestra. Porque en ella se tiene la desfachatez de decir que "con 1.500 millones de euros adicionales sería posible construir 450 nuevos centros de salud perfectamente equipados, contratar 15.000 médicos más o 20.000 enfermeras, o adaptar y equipar 50.000 habitaciones de hospital para convertirlas en individuales o dobles. En los programas de reducción de listas de espera se podrían operar cada mes 33.000 pacientes de cataratas, más de 15.000 pacientes de hernia inguinal, más de 9.000 de hernia discal, más de 4.500 de patología de cadera y 4.500 con problemas de rodilla, y se podrían realizar 240.000 visitas de enfermería o fisioterapia a domicilio, entre otras cosas." Una fantasía pues destinada a personas con escasa capacidad de raciocinio. Porque esos 1.700 millones de euros están destinados a "tapar agujeros". Es decir, ¡ya están gastados! Luego absolutamente nada de lo que dice el ministerio que podría hacerse con ese dinero es posible.
DSALUD
viernes, 16 de julio de 2010
Injustificable ataque contra la Homeopatía en The Lancet
A finales de agosto pasado los medios de comunicación de medio mundo se hicieron eco de un artículo aparecido en The Lancet de cuya lectura parecía desprenderse que la Homeopatía carece de fundamento y no sirve en realidad para nada. Que tamaño dislate haya servido para que un grupo de ignorantes haya escrito luego articulitos jocosos sobre ella sólo demuestra que a los papanatas les encanta dejar claro siempre que pueden su evidente ausencia de neuronas en el cerebro. Especialmente ante las decenas de miles de médicos convencionales de todo el mundo que la practican y no tienen duda alguna de sus resultados. ¡Y para qué hablar ya de los cientos de millones de pacientes que hacen uso de ella!
Nosotros nos vamos a limitar en esta ocasión a publicar –íntegramente- el comunicado de respuesta que la Sociedad Internacional de Homeopatía y Homotoxicología hizo llegar a los medios sobre el asunto. Es éste.
“El día 27 de agosto se publicó en la revista médica ‘The Lancet’ un artículo sobre la Homeopatía que contiene suposiciones, imputaciones e, incluso, un ataque a los médicos que utilizan tratamientos alternativos. No obstante, hay que mantener la calma. Si se leen con objetividad los datos presentados se podrá observar rápidamente que ‘The Lancet’ ha ido demasiado lejos.
Con el fin de contrarrestar la posible objeción de que una organización médica como la Sociedad Internacional de Homeopatía y Homotoxicología (SIHH)reaccione ante la crítica a la homeopatía de forma especialmente enérgica quisiéramos exponer en primer lugar ‘nuestras’ consideraciones. Los miembros de la SIHH son médicos sin prejuicios para los que una terapéutica tiene que conseguir sobre todo una cosa: ayudar. Y con tal fin puede recurrirse al método alopático o al homeopático. La pluralidad de las opiniones científicas es precisamente lo que constituye la base del progreso en la medicina. Los requisitos para una discusión constructiva son la transparencia y la imparcialidad, y ninguno de ellos puede apreciarse en el citado artículo de ‘The Lancet’.
En ‘The Lancet’ se presenta un metaanálisis de ‘Egger et al.’, hace tiempo conocido por los expertos. Ese estudio constituyó la base determinante para la decisión de anular una propuesta suiza de incorporación de los tratamientos alternativos en el sistema de reembolso de la Seguridad Social. Sin embargo, resulta interesante saber que la valoración de los datos en su conjunto había llevado en principio a un resultado positivo, tanto desde la perspectiva de la eficacia como de la rentabilidad económica. En cambio, la versión definitiva del análisis sobre la Homeopatía se presentó de forma ‘sesgada’ puesto que de los 110 estudios originalmente contemplados únicamente se incluyeron 8 en la evaluación final.
Por otra parte, los criterios de selección y los estudios elegidos no han sido transparentes despertándose la sospecha de que hayan intervenido intereses políticos. La decisión de las autoridades sanitarias suizas de justificar la exclusión de reembolso por parte de la Seguridad Social ha provocado intensas discusiones en Suiza. De la misma forma se ha procedido con otras terapias alternativas consolidadas como la Fitoterapia por lo que se pretende convocar un referéndum.
Los metaanálisis -y esperamos que el lector no malinterprete a la SIHH- son un instrumento adecuado para combinar y resumir diferentes estudios de la misma temática con el fin de obtener un resultado más exacto y detallado. No obstante, es importante no sobreestimar su capacidad informativa. En términos generales existe una serie de metaanálisis publicados sobre la Homeopatía que también incluyen múltiples estudios con numerosas pruebas de la eficacia de esta terapia. Por ejemplo, el metaanálisis de ‘Linde et al.’ ¡publicado en 1997 en ‘The Lancet’!
La eficacia de la Homeopatía ha podido comprobarse a lo largo de más de doscientos años de experiencia y éxitos terapéuticos con miles de millones de pacientes tratados. Pero también el aspecto científico se ha convertido, en contra de la opinión generalizada, en parte integral de la Homeopatía. Sobre estos cimientos se han creado formas más recientes de la Homeopatía. Por ejemplo la Homotoxicología representada por la SIHH y cuyo desarrollo comenzó con los trabajos del Dr. Hans-Heinrich Reckeweg (1905 - 1985).
Actualmente la Homeopatía es un área interesante para médicos con fuerte orientación científica. Estudios clínicos y los resultados de los trabajos de investigación básica confirman la eficacia de los medicamentos homeopáticos. Dichos estudios se han publicado en revistas especializadas de prestigio internacional como ‘Cancer’, ‘Head and Neck Surgery’,’European Heart Failure’, ‘Microvascular Research’, ‘Inflammation Research’ y ‘Clinical & Developmental Immunology’. Los autores del artículo en ‘The Lancet’ podrían haber investigado todos estos aspectos. Por eso resulta totalmente incomprensible para la SIHH que ‘The Lancet’ pueda llegar ahora, tomando como base un único metaanálisis, a la conclusión de que la Homeopatía no es eficaz. Otra incongruencia son los ataques a la OMS, tildada de ‘culpable’ por elaborar un informe cuyo borrador -dado a conocer previamente- permite vislumbrar una valoración positiva de la Homeopatía. ‘The Lancet’ critica este aspecto, hecho que en nuestra opinión nada tiene que ver con la ciencia ni tiene lugar en una revista médica.
Conclusión: La SIHH rechaza con toda firmeza los ataques perpetrados en el editorial a los médicos que aplicamos la Homeopatía reprochándonos utilizar un método ineficaz, sobre todo para atender los deseos de los pacientes -como si se tratara de complacer modismos-. Estas afirmaciones no se sostienen y no corresponden al tratamiento entre profesionales.
La Homeopatía es y seguirá siendo un método terapéutico consolidado y, hoy por hoy, fundamentado científica y ampliamente. ¡La SIHH lo garantiza!”
“Sociedad Internacional de Homeopatía y Homotoxicología”
DSALUD
Nosotros nos vamos a limitar en esta ocasión a publicar –íntegramente- el comunicado de respuesta que la Sociedad Internacional de Homeopatía y Homotoxicología hizo llegar a los medios sobre el asunto. Es éste.
“El día 27 de agosto se publicó en la revista médica ‘The Lancet’ un artículo sobre la Homeopatía que contiene suposiciones, imputaciones e, incluso, un ataque a los médicos que utilizan tratamientos alternativos. No obstante, hay que mantener la calma. Si se leen con objetividad los datos presentados se podrá observar rápidamente que ‘The Lancet’ ha ido demasiado lejos.
Con el fin de contrarrestar la posible objeción de que una organización médica como la Sociedad Internacional de Homeopatía y Homotoxicología (SIHH)reaccione ante la crítica a la homeopatía de forma especialmente enérgica quisiéramos exponer en primer lugar ‘nuestras’ consideraciones. Los miembros de la SIHH son médicos sin prejuicios para los que una terapéutica tiene que conseguir sobre todo una cosa: ayudar. Y con tal fin puede recurrirse al método alopático o al homeopático. La pluralidad de las opiniones científicas es precisamente lo que constituye la base del progreso en la medicina. Los requisitos para una discusión constructiva son la transparencia y la imparcialidad, y ninguno de ellos puede apreciarse en el citado artículo de ‘The Lancet’.
En ‘The Lancet’ se presenta un metaanálisis de ‘Egger et al.’, hace tiempo conocido por los expertos. Ese estudio constituyó la base determinante para la decisión de anular una propuesta suiza de incorporación de los tratamientos alternativos en el sistema de reembolso de la Seguridad Social. Sin embargo, resulta interesante saber que la valoración de los datos en su conjunto había llevado en principio a un resultado positivo, tanto desde la perspectiva de la eficacia como de la rentabilidad económica. En cambio, la versión definitiva del análisis sobre la Homeopatía se presentó de forma ‘sesgada’ puesto que de los 110 estudios originalmente contemplados únicamente se incluyeron 8 en la evaluación final.
Por otra parte, los criterios de selección y los estudios elegidos no han sido transparentes despertándose la sospecha de que hayan intervenido intereses políticos. La decisión de las autoridades sanitarias suizas de justificar la exclusión de reembolso por parte de la Seguridad Social ha provocado intensas discusiones en Suiza. De la misma forma se ha procedido con otras terapias alternativas consolidadas como la Fitoterapia por lo que se pretende convocar un referéndum.
Los metaanálisis -y esperamos que el lector no malinterprete a la SIHH- son un instrumento adecuado para combinar y resumir diferentes estudios de la misma temática con el fin de obtener un resultado más exacto y detallado. No obstante, es importante no sobreestimar su capacidad informativa. En términos generales existe una serie de metaanálisis publicados sobre la Homeopatía que también incluyen múltiples estudios con numerosas pruebas de la eficacia de esta terapia. Por ejemplo, el metaanálisis de ‘Linde et al.’ ¡publicado en 1997 en ‘The Lancet’!
La eficacia de la Homeopatía ha podido comprobarse a lo largo de más de doscientos años de experiencia y éxitos terapéuticos con miles de millones de pacientes tratados. Pero también el aspecto científico se ha convertido, en contra de la opinión generalizada, en parte integral de la Homeopatía. Sobre estos cimientos se han creado formas más recientes de la Homeopatía. Por ejemplo la Homotoxicología representada por la SIHH y cuyo desarrollo comenzó con los trabajos del Dr. Hans-Heinrich Reckeweg (1905 - 1985).
Actualmente la Homeopatía es un área interesante para médicos con fuerte orientación científica. Estudios clínicos y los resultados de los trabajos de investigación básica confirman la eficacia de los medicamentos homeopáticos. Dichos estudios se han publicado en revistas especializadas de prestigio internacional como ‘Cancer’, ‘Head and Neck Surgery’,’European Heart Failure’, ‘Microvascular Research’, ‘Inflammation Research’ y ‘Clinical & Developmental Immunology’. Los autores del artículo en ‘The Lancet’ podrían haber investigado todos estos aspectos. Por eso resulta totalmente incomprensible para la SIHH que ‘The Lancet’ pueda llegar ahora, tomando como base un único metaanálisis, a la conclusión de que la Homeopatía no es eficaz. Otra incongruencia son los ataques a la OMS, tildada de ‘culpable’ por elaborar un informe cuyo borrador -dado a conocer previamente- permite vislumbrar una valoración positiva de la Homeopatía. ‘The Lancet’ critica este aspecto, hecho que en nuestra opinión nada tiene que ver con la ciencia ni tiene lugar en una revista médica.
Conclusión: La SIHH rechaza con toda firmeza los ataques perpetrados en el editorial a los médicos que aplicamos la Homeopatía reprochándonos utilizar un método ineficaz, sobre todo para atender los deseos de los pacientes -como si se tratara de complacer modismos-. Estas afirmaciones no se sostienen y no corresponden al tratamiento entre profesionales.
La Homeopatía es y seguirá siendo un método terapéutico consolidado y, hoy por hoy, fundamentado científica y ampliamente. ¡La SIHH lo garantiza!”
“Sociedad Internacional de Homeopatía y Homotoxicología”
DSALUD
jueves, 15 de julio de 2010
EL VIAJE INTERIOR
Ya estoy de regreso. Hace 11 días que dejé mi casa, mi mundo, mi realidad cotidiana para viajar por tercera vez a Egipto. He escrito en otras ocasiones que “un viaje siempre representa una oportunidad de cambio, un alto en el camino para reflexionar sobre lo que nos ha llevado hasta el punto en el que estamos y para intentar afrontar objetivos de futuro. Es, por tanto, un factor modificador de vida y un estímulo para que la psique despierte ante un nuevo entorno, nuevos desafíos y retos”. Y una vez más así ha sido.
Ahora miro hacia atrás y me parece que ha transcurrido mucho más tiempo a pesar de que el calendario sigue insistiendo en que sólo han sido 11 días. He encendido una velita que parpadea nerviosa al lado de la pantalla del ordenador. Cerca se consume una barrita de incienso y junto al teclado humea una taza de té con miel muy caliente. Tengo la esperanza de que el hecho de rodearme de estos elementos que me son tan familiares, que forman parte de mi vida, del día a día, me ayudará a volver más rápidamente. Necesito conectarme otra vez con esta realidad pero sé que antes necesito colocar todas las piezas que se han amontonado en mi interior en los últimos días.
Me siento llena pero no es una sensación de plenitud sino de abarrotamiento, como si mi cuerpo, mi mente o tal vez todo mi ser fuese un enorme saco de piezas multicolores y multiformes que aparentemente no tienen relación unas con otras más que en su naturaleza interna, en el material del que están hechas.
Y una vez más tengo que recurrir a ese mecanismo que tan buenos resultados me ha dado desde muy niña, creo que desde que aprendí a escribir: colocarme frente al reto de un folio en blanco o ante el teclado de un ordenador para ir sacando una a una esas piezas, las brillantes, las oscuras, las de tacto suave y agradable, y las toscas y ásperas, las que tienen armonía en sus formas y esas otras tan extrañas que parecen producto de una mente enferma.
Sé que cuando empiezo a sacar esas piezas, a colocarlas frente a mí, a mirarlas sin miedo, a observarlas con todos mis sentidos, los físicos y los internos, para intentar describirlas fielmente a través de la escritura, entro en un estado de calma, de entrega, de sosiego que va más allá de mi intención primera. Sé que con cada lágrima que brota incontenible, cuando los recuerdos vuelven a la vida, se va una tensión; sé que las resistencias se van aflojando y me da la impresión de que me he quitado una espina que tenía clavada dentro. Siento un alivio tan grande que es el mejor remedio que conozco.
Siempre aconsejo a mis amigos que escriban. Cuando me cuentan algo, da igual que sea de signo positivo o una experiencia poco gratificante, siempre les digo: “¡Escríbelo! No pierdas esa oportunidad”. Y es que escribir me parece una herramienta tan terapéutica, tan al alcance de nuestra mano que no entiendo cómo no es más utilizada ya sea de forma preventiva o como remedio sanador.
Volviendo a mi viaje... Han sido unos días tan intensos, tan fuertes, tan duros, que resulta difícil reflejarlos en palabras pero quiero intentarlo. No es mi intención relatar lo sucedido porque los hechos en sí no son más que un detonante y me gustaría detenerme en los procesos que decantan. Ahora recuerdo que Natalie Goldberg en su libro El gozo de escribir dice que en realidad los que escribimos lo hacemos para informarnos a nosotros mismos; y tal vez sea así. Tal vez necesite describir las experiencias vividas para contármelo a mí misma porque soy yo quien lo necesita. Pero también sé que cuando hago esto siempre hay algún lector que encuentra referencias, sintonías, reflexiones que le pueden ser útiles. Así me lo demuestran después las cartas o llamadas que recibo. Y es que no somos tan distintos unos de otros.
Se oye constantemente que vivimos momentos de verdadera vorágine, que la velocidad de los acontecimientos arrolla a las personas sin darnos tiempo para asentar lo que vivimos, que las experiencias se suceden a tal velocidad que no hay tiempo material de asimilarlas porque ya está esperando la siguiente y se amontona otra y otra más. Se oye que la energía de decantación que invade nuestra civilización se hace cada día más fuerte con lo cual la polarización de los extremos se agudiza también. Se oye también que en estos tiempos es imposible mantener las cosas ocultas, que todo se muestra al exterior, que es imposible eludir la manifestación de lo que generamos a nivel mental. Es como si el proceso de creación de lo nuevo que está por surgir necesitase -antes de darse en toda su pujanza- hacer una limpieza de lo que es oscuro, de sacar a la luz lo escondido, de mostrar la manipulación, la incoherencia, la inconsciencia.
Siempre me he negado a considerar el mundo dividido en esa forma dual que nos han enseñado. He rechazado desde muy niña esos términos radicales de el bien y el mal con que enmarcaban nuestra vida aquellos que nos educaban. Hace años encontré dos términos que fueron mi tabla de salvación: consciencia e inconsciencia. Esa banda que está delimitada por ambos extremos me ha servido para organizar mi vida y para manejarme en el mundo. Con esos dos criterios y otros similares -congruencia-incongruencia, equilibrio-desequilibrio...- he podido ir sustituyendo los otros términos que tanto rechazaba: bueno-malo, positivo-negativo, acierto-error, premio-castigo...
Sin embargo, reconozco que hay momentos en la vida, momentos especiales, puntos álgidos de nuestra trayectoria en los que uno se ve impelido a decantarse, a tomar decisiones, a posicionarse de forma clara en uno de esos extremos. Son situaciones en las que nos enfrentamos con aspectos que tocan directamente nuestra escala de valores, nuestra filosofía profunda, nuestro “patrimonio interior”, esos valores a los que no podemos renunciar porque conforman nuestra parte más esencial y sabemos que si cedemos estamos negándonos a nosotros mismos.
Pues bien, en esas situaciones siempre hay alguien que representa el otro extremo, que asume la representación del polo opuesto y entonces las circunstancias propician un enfrentamiento... y uno se encuentra metido en una batalla que hay que librar. Y lejos, muy lejos, en el trasfondo del decorado, se aprecia esa lucha mítica de fuerzas entre la luz y la oscuridad.
Hay un momento en el que ante ese pensamiento un tanto grandilocuente uno se siente un poco ridículo pero enseguida surge una sensación de dignidad en la que sabes con toda certeza que no puedes retroceder ni un ápice en los territorios de consciencia que habías conquistado porque no sería una derrota ante el adversario sino ante ti mismo.
Circunstancias en los que la energía se radicaliza y el otro extremo se pone cada vez más oscuro y es como una bola de nieve que baja rodando por la montaña aumentando su tamaño con cada nueva vuelta, imparable y cada vez mayor. Todo se precipita...
Y llega el momento duro en el que hay que pararse y mirar de frente la situación para perderle el miedo a las consecuencias que se prevén catastróficas cuando algo tan poderoso llegue hasta ti. Y es entonces cuando surge la fuerza interior que nos hace afrontar el problema y responder, tal vez repeliendo la agresión, evitando la manipulación, esquivando el golpe, negándote a aceptar el engaño, rechazando la injusticia o manteniéndote firme... Puedes elegir cualquier camino para salir de esa situación pero siempre atento a que la respuesta surja del interior, que sea realmente una defensa de tus valores irrenunciables. Que no sea una reacción producto sólo de la mente o del ego sino una acción transcendente.
Puede haber crisis, dolor, sufrimiento, cansancio y desconsuelo durante el proceso pero algo dentro te dice que por debajo de la tristeza y del miedo hay una sensación de contento contigo mismo, de victoria por no haber renunciado a tu parte más esencial.
Se entremezclan los sentimientos, la mente se ve desbordada y sólo un entendimiento más allá de los procesos mentales y los pensamientos puede serenarnos. Poco a poco el corazón comienza su diálogo y “razona” pero de una forma distinta. A partir de ese momento uno puede darse cuenta del aprendizaje que conlleva la experiencia, de la importancia de haber vivido esos hechos desde el punto de vista evolutivo.
Decimos que la evolución consiste en ir viviendo en el exterior lo que dicta nuestro interior y aunque algunos pasos sean especialmente duros es importante no renunciar a la oportunidad de afrontar lo que la vida nos depara.
He ido a Egipto buscando lugares especiales desde el punto de vista energético -piedras cargadas durante milenios con el poder que les otorgaron quienes a lo largo de los siglos las han utilizado, imágenes que representaban la fuerza que uno no tiene-, he entrado en cámaras que un día fueron secretas, en sarcófagos a los que en su momento se achacaron propiedades mágicas, he recorrido pasadizos y caminos que conducían a lugares que según la tradición propiciaban la elevación de la consciencia, he escuchado sonidos con la esperanza de que su resonancia despertase recuerdos dormidos, he pisado con mis pies descalzos piedras desgastadas por el roce de los pies de peregrinos de todos los tiempos, he acariciado piedras brillantes por el contacto de millones de manos a lo largo de milenios... y, sin embargo, no me daba cuenta de que durante las 24 horas de cada día la vida nos ofrece la mejor escuela.
Tenía mis sentidos tan orientados a buscar lo especial, lo insólito, lo trascendente, lo superior... que no reparaba en el aprendizaje derivado de la interrelación con los otros. No estaba atenta a las emociones, sentimientos y reacciones que se producían en mí como consecuencia de la experiencia de convivencia que estábamos viviendo.
He aprendido que cada ser, con sus matices, sus formas, su potencial, sus acciones, sus pensamientos, sus emociones, su energía... es una fuente inagotable de referencias, contenidos y aprendizajes.
A veces buscamos en las estrellas lo que tenemos frente a nuestras propias narices. Nos empeñamos en mirar a un horizonte lejano pasando por encima de la hierba que pisan nuestros pies. Valoramos lo que consideramos inalcanzable sin apreciar lo que tenemos a nuestro lado.
Este ha sido mi primer aprendizaje. He comprobado que hay lugares de nuestro planeta en los que las experiencias suelen verse potenciadas y aceleradas, tanto las positivas como las negativas. Como si en esos enclaves la energía estuviera condensada y las personas que acceden allí fueran capaces de polarizarla en uno u otro sentido merced a lo que eligen haciendo ejercicio de su libertad.
Sólo una actitud de estar abierto al aprendizaje que se deriva de la experiencia le dará verdadero sentido pero para eso hay que verlo con los ojos del interior, donde se descubren las cualidades, el significado. La otra actitud, la de limitarse a mirar, a percibir el mundo de las apariencias, nos hará perdernos en una cadena interminable de juicios y justificaciones.
Podemos limitarnos a oír físicamente o a escuchar de verdad, buscando la sintonía, la resonancia, la comunicación.
La mayoría de las veces descubriremos que las experiencias externas son excusas, una mera “puesta en escena” que únicamente tiene por objeto favorecer el descubrimiento de nuestra verdadera naturaleza esencial. Y de nuevo el aprendizaje no está en lo que vivimos sino en cómo lo vivimos.
MARIA PINAR MERINO
Ahora miro hacia atrás y me parece que ha transcurrido mucho más tiempo a pesar de que el calendario sigue insistiendo en que sólo han sido 11 días. He encendido una velita que parpadea nerviosa al lado de la pantalla del ordenador. Cerca se consume una barrita de incienso y junto al teclado humea una taza de té con miel muy caliente. Tengo la esperanza de que el hecho de rodearme de estos elementos que me son tan familiares, que forman parte de mi vida, del día a día, me ayudará a volver más rápidamente. Necesito conectarme otra vez con esta realidad pero sé que antes necesito colocar todas las piezas que se han amontonado en mi interior en los últimos días.
Me siento llena pero no es una sensación de plenitud sino de abarrotamiento, como si mi cuerpo, mi mente o tal vez todo mi ser fuese un enorme saco de piezas multicolores y multiformes que aparentemente no tienen relación unas con otras más que en su naturaleza interna, en el material del que están hechas.
Y una vez más tengo que recurrir a ese mecanismo que tan buenos resultados me ha dado desde muy niña, creo que desde que aprendí a escribir: colocarme frente al reto de un folio en blanco o ante el teclado de un ordenador para ir sacando una a una esas piezas, las brillantes, las oscuras, las de tacto suave y agradable, y las toscas y ásperas, las que tienen armonía en sus formas y esas otras tan extrañas que parecen producto de una mente enferma.
Sé que cuando empiezo a sacar esas piezas, a colocarlas frente a mí, a mirarlas sin miedo, a observarlas con todos mis sentidos, los físicos y los internos, para intentar describirlas fielmente a través de la escritura, entro en un estado de calma, de entrega, de sosiego que va más allá de mi intención primera. Sé que con cada lágrima que brota incontenible, cuando los recuerdos vuelven a la vida, se va una tensión; sé que las resistencias se van aflojando y me da la impresión de que me he quitado una espina que tenía clavada dentro. Siento un alivio tan grande que es el mejor remedio que conozco.
Siempre aconsejo a mis amigos que escriban. Cuando me cuentan algo, da igual que sea de signo positivo o una experiencia poco gratificante, siempre les digo: “¡Escríbelo! No pierdas esa oportunidad”. Y es que escribir me parece una herramienta tan terapéutica, tan al alcance de nuestra mano que no entiendo cómo no es más utilizada ya sea de forma preventiva o como remedio sanador.
Volviendo a mi viaje... Han sido unos días tan intensos, tan fuertes, tan duros, que resulta difícil reflejarlos en palabras pero quiero intentarlo. No es mi intención relatar lo sucedido porque los hechos en sí no son más que un detonante y me gustaría detenerme en los procesos que decantan. Ahora recuerdo que Natalie Goldberg en su libro El gozo de escribir dice que en realidad los que escribimos lo hacemos para informarnos a nosotros mismos; y tal vez sea así. Tal vez necesite describir las experiencias vividas para contármelo a mí misma porque soy yo quien lo necesita. Pero también sé que cuando hago esto siempre hay algún lector que encuentra referencias, sintonías, reflexiones que le pueden ser útiles. Así me lo demuestran después las cartas o llamadas que recibo. Y es que no somos tan distintos unos de otros.
Se oye constantemente que vivimos momentos de verdadera vorágine, que la velocidad de los acontecimientos arrolla a las personas sin darnos tiempo para asentar lo que vivimos, que las experiencias se suceden a tal velocidad que no hay tiempo material de asimilarlas porque ya está esperando la siguiente y se amontona otra y otra más. Se oye que la energía de decantación que invade nuestra civilización se hace cada día más fuerte con lo cual la polarización de los extremos se agudiza también. Se oye también que en estos tiempos es imposible mantener las cosas ocultas, que todo se muestra al exterior, que es imposible eludir la manifestación de lo que generamos a nivel mental. Es como si el proceso de creación de lo nuevo que está por surgir necesitase -antes de darse en toda su pujanza- hacer una limpieza de lo que es oscuro, de sacar a la luz lo escondido, de mostrar la manipulación, la incoherencia, la inconsciencia.
Siempre me he negado a considerar el mundo dividido en esa forma dual que nos han enseñado. He rechazado desde muy niña esos términos radicales de el bien y el mal con que enmarcaban nuestra vida aquellos que nos educaban. Hace años encontré dos términos que fueron mi tabla de salvación: consciencia e inconsciencia. Esa banda que está delimitada por ambos extremos me ha servido para organizar mi vida y para manejarme en el mundo. Con esos dos criterios y otros similares -congruencia-incongruencia, equilibrio-desequilibrio...- he podido ir sustituyendo los otros términos que tanto rechazaba: bueno-malo, positivo-negativo, acierto-error, premio-castigo...
Sin embargo, reconozco que hay momentos en la vida, momentos especiales, puntos álgidos de nuestra trayectoria en los que uno se ve impelido a decantarse, a tomar decisiones, a posicionarse de forma clara en uno de esos extremos. Son situaciones en las que nos enfrentamos con aspectos que tocan directamente nuestra escala de valores, nuestra filosofía profunda, nuestro “patrimonio interior”, esos valores a los que no podemos renunciar porque conforman nuestra parte más esencial y sabemos que si cedemos estamos negándonos a nosotros mismos.
Pues bien, en esas situaciones siempre hay alguien que representa el otro extremo, que asume la representación del polo opuesto y entonces las circunstancias propician un enfrentamiento... y uno se encuentra metido en una batalla que hay que librar. Y lejos, muy lejos, en el trasfondo del decorado, se aprecia esa lucha mítica de fuerzas entre la luz y la oscuridad.
Hay un momento en el que ante ese pensamiento un tanto grandilocuente uno se siente un poco ridículo pero enseguida surge una sensación de dignidad en la que sabes con toda certeza que no puedes retroceder ni un ápice en los territorios de consciencia que habías conquistado porque no sería una derrota ante el adversario sino ante ti mismo.
Circunstancias en los que la energía se radicaliza y el otro extremo se pone cada vez más oscuro y es como una bola de nieve que baja rodando por la montaña aumentando su tamaño con cada nueva vuelta, imparable y cada vez mayor. Todo se precipita...
Y llega el momento duro en el que hay que pararse y mirar de frente la situación para perderle el miedo a las consecuencias que se prevén catastróficas cuando algo tan poderoso llegue hasta ti. Y es entonces cuando surge la fuerza interior que nos hace afrontar el problema y responder, tal vez repeliendo la agresión, evitando la manipulación, esquivando el golpe, negándote a aceptar el engaño, rechazando la injusticia o manteniéndote firme... Puedes elegir cualquier camino para salir de esa situación pero siempre atento a que la respuesta surja del interior, que sea realmente una defensa de tus valores irrenunciables. Que no sea una reacción producto sólo de la mente o del ego sino una acción transcendente.
Puede haber crisis, dolor, sufrimiento, cansancio y desconsuelo durante el proceso pero algo dentro te dice que por debajo de la tristeza y del miedo hay una sensación de contento contigo mismo, de victoria por no haber renunciado a tu parte más esencial.
Se entremezclan los sentimientos, la mente se ve desbordada y sólo un entendimiento más allá de los procesos mentales y los pensamientos puede serenarnos. Poco a poco el corazón comienza su diálogo y “razona” pero de una forma distinta. A partir de ese momento uno puede darse cuenta del aprendizaje que conlleva la experiencia, de la importancia de haber vivido esos hechos desde el punto de vista evolutivo.
Decimos que la evolución consiste en ir viviendo en el exterior lo que dicta nuestro interior y aunque algunos pasos sean especialmente duros es importante no renunciar a la oportunidad de afrontar lo que la vida nos depara.
He ido a Egipto buscando lugares especiales desde el punto de vista energético -piedras cargadas durante milenios con el poder que les otorgaron quienes a lo largo de los siglos las han utilizado, imágenes que representaban la fuerza que uno no tiene-, he entrado en cámaras que un día fueron secretas, en sarcófagos a los que en su momento se achacaron propiedades mágicas, he recorrido pasadizos y caminos que conducían a lugares que según la tradición propiciaban la elevación de la consciencia, he escuchado sonidos con la esperanza de que su resonancia despertase recuerdos dormidos, he pisado con mis pies descalzos piedras desgastadas por el roce de los pies de peregrinos de todos los tiempos, he acariciado piedras brillantes por el contacto de millones de manos a lo largo de milenios... y, sin embargo, no me daba cuenta de que durante las 24 horas de cada día la vida nos ofrece la mejor escuela.
Tenía mis sentidos tan orientados a buscar lo especial, lo insólito, lo trascendente, lo superior... que no reparaba en el aprendizaje derivado de la interrelación con los otros. No estaba atenta a las emociones, sentimientos y reacciones que se producían en mí como consecuencia de la experiencia de convivencia que estábamos viviendo.
He aprendido que cada ser, con sus matices, sus formas, su potencial, sus acciones, sus pensamientos, sus emociones, su energía... es una fuente inagotable de referencias, contenidos y aprendizajes.
A veces buscamos en las estrellas lo que tenemos frente a nuestras propias narices. Nos empeñamos en mirar a un horizonte lejano pasando por encima de la hierba que pisan nuestros pies. Valoramos lo que consideramos inalcanzable sin apreciar lo que tenemos a nuestro lado.
Este ha sido mi primer aprendizaje. He comprobado que hay lugares de nuestro planeta en los que las experiencias suelen verse potenciadas y aceleradas, tanto las positivas como las negativas. Como si en esos enclaves la energía estuviera condensada y las personas que acceden allí fueran capaces de polarizarla en uno u otro sentido merced a lo que eligen haciendo ejercicio de su libertad.
Sólo una actitud de estar abierto al aprendizaje que se deriva de la experiencia le dará verdadero sentido pero para eso hay que verlo con los ojos del interior, donde se descubren las cualidades, el significado. La otra actitud, la de limitarse a mirar, a percibir el mundo de las apariencias, nos hará perdernos en una cadena interminable de juicios y justificaciones.
Podemos limitarnos a oír físicamente o a escuchar de verdad, buscando la sintonía, la resonancia, la comunicación.
La mayoría de las veces descubriremos que las experiencias externas son excusas, una mera “puesta en escena” que únicamente tiene por objeto favorecer el descubrimiento de nuestra verdadera naturaleza esencial. Y de nuevo el aprendizaje no está en lo que vivimos sino en cómo lo vivimos.
MARIA PINAR MERINO
EL DIAGNÓSTICO INTUITIVO
Cada vez son más los profesionales de la salud que están abiertos a las señales inconscientes que sus pacientes les transmiten y que son percibidas a través de la intuición. Y no se trata ya del “ojo clínico” que da la experiencia sino, sobre todo, de la percepción que se siente más allá de lo que la memoria y los años de profesión pueden aportar. Es “saber” lo que le pasa a un paciente, tanto en los aspectos físicos como emocionales, sin pruebas clínicas. Hablamos del diagnóstico intuitivo, una práctica cada vez más tenida en cuenta en el mundo.
“Si se limpiaran las puertas de la percepción todo aparecería ante el ser humano tal como es: infinito”.
William Blake
“La enfermedad es un programa inteligente de la Naturaleza que trata de decirle a quien la padece que está viviendo una situación que no le conviene”. Debo decir que escuché por primera vez esta definición de boca del doctor Fermín Moriano hace ya algunos años -concretamente en febrero de 1999- al asistir a un curso que éste impartía sobre la Nueva Medicina basado en las teorías propugnadas por el conocido médico alemán Ryke Geerd Hamer del que ya hemos hablado en estas mismas páginas en otras ocasiones. Y agregaré que lo que el doctor Moriano expuso durante aquel fin de semana hizo que la enfermedad adquiriese para mí un significado distinto donde la mente y las emociones representan las causas evidentes de los trastornos físicos y donde la responsabilidad de su aparición ya no recae en los demás sino, sobre todo, en uno mismo.
Básicamente, y de forma muy resumida, lo que vino a decir es que los descubrimientos del doctor Hamer mostraban claramente que había una correlación estrecha entre la psique, el cerebro y el órgano dañado como quedaba demostrado tras haber efectuado cientos de escáneres cerebrales a pacientes con diferentes patologías, especialmente el cáncer.
Como muchos de nuestros lectores ya saben el doctor Hamer propugna en su Ley férrea del cáncer que todo trauma psíquico extremo que nos pilla de improviso -a contrapié- y se vive en aislamiento produce un impacto en el campo electrofisiológico del cerebro –que se manifiesta en forma de un círculo con una mancha central, es decir, como una diana- y alguno –o algunos- de los órganos que están regulados por esa zona del cerebro queda afectado. Daño físico cuya importancia estará en relación directa con la intensidad con la que se haya vivido el trauma psíquico. Que se vea afectada una parte u otra de nuestro organismo dependerá ya del tipo de trauma.
Pues bien, a la hora de ubicar en el organismo el reflejo de los diferentes traumas emocionales que hayamos podido vivir conviene saber que básicamente son tres las formas en que se manifiesta nuestra mente: consciente, subconsciente e inconsciente. Y, por tanto, tres son las formas en que esos traumas pueden ser percibidos.
Es decir, podemos vivirlos de formaconsciente, que es el aspecto de la mente que está activo durante el periodo de vigilia. En ese estado las situaciones emocionalmente traumáticas que vivimos tienden a ser absorbidas mediante la comprensión, a través del razonamiento y de la lógica.
Elsubconsciente, por su parte, es el aspecto de la mente donde se ubica nuestra personalidad, el que marca nuestro carácter y nos hace manifestarnos de una forma distinta a la de los demás seres humanos. Es aquí donde quedan registrados los traumas vividos a partir de un momento determinado (más o menos a partir de los 6/7 años) y que después deberán ser objeto de tratamiento por parte de diferentes técnicas psicoterapéuticas para proceder a su desactivación.
El último aspecto de la mente -pero no por ello menos importante- es elinconsciente, encargado de regular todos los procesos biológicos de nuestro organismo.
Obviamente, durante el proceso de gestación y los 6 ó 7 primeros años de vida -en ocasiones este periodo se prolonga hasta la pubertad- el aspecto de la mente que predomina es el inconsciente -regulador de nuestra biología- ya que en ese periodo no contamos más que con un consciente incipiente y nuestra personalidad sólo es un proyecto; y, por tanto, los traumas emocionales que se viven en ese periodo se instalan en el inconsciente. De esa forma biología y biografía forman un todo que nos acompaña durante el resto de nuestra vida haciéndonos reaccionar ante estímulos para los que no encontramos una explicación lógica al estar incorporados en el inconsciente.
Por otra parte, el hecho de tener activo ese impacto traumático (aunque no se recuerde) hace que periódicamente, cuando se den circunstancias parecidas, volvamos a vivir experiencias similares que terminan por manifestarse físicamente en forma de enfermedades. Es lo que Joaquín Grau -en su Tratado teórico-práctico de Anatheóresis- denomina CAT (cúmulo analógico traumático) , algo que se forma por acumulación de IATs (impactos analógicos traumáticos). Pues bien, según Joaquín Grau “en Anatheóresis se entiende que los daños (IATs y CATs) que nos enferman tienen su etiología en el útero, en el acto de nacer y hasta los siete a doce años. Y que toda enfermedad es una actualización de esos daños que se mantienen latentes en los estratos de la biografía oculta de todas las personas. La irrupción, la manifestación de esos daños en una sintomatología es una actualización patológica”.
Las explicaciones que, en cambio, da la medicina oficial a la aparición de la enfermedad son insuficientes ya que están basadas en una concepción mecanicista y newtoniana donde nuestro cuerpo es percibido como un mecanismo formado por diferentes órganos y sistemas susceptibles de ser tratados aisladamente (como se tratan las piezas de un reloj). Concepción que se enfrenta a la de la llamada Medicina Vibracional que percibe al ser humano como un“conjunto multidimensional de cuerpos que vibran en diferentes frecuencias y que mantienen una correspondencia dinámica entre ellos”, de tal manera que las terapias van dirigidas al conjunto y no sólo a la parte. “Cuerpos” que responden a los nombres de físico, energético o etérico, mental y espiritual representando la enfermedad una alteración en esa correspondencia dinámica.
Bueno, pues el inconsciente puede aportar la respuesta que estamos buscando en las relaciones mente-cuerpo, según los pocos estudiosos que se han acercado a ellas con una actitud realmente científica. En esos estudios se comprueba cómo negar la enfermedad –e, incluso, la muerte- es la postura que menos posibilidades de curación permite, como se pudo comprobar en una investigación realizada por una comisión de médicos internistas de la Universidad de Yale que trataba de establecer la influencia de las alteraciones psíquicas sobre los procesos patológicos. “Conociendo la verdad pero no queriendo admitirla evitan una respuesta eficaz. Comprender los temores y los problemas de uno conduce al alivio y a la curación. Saber que se está luchando y cómo es la lucha son las dos claves”, asegura en una de sus conclusiones el informe elaborado por dicha comisión.
¿CÓMO DETECTAR ESOS TRAUMAS?
Como se sabe, los seres humanos recibimos información del mundo que nos rodea gracias a los cinco sentidos físicos, información que se manifiesta a través de tres formas o canales diferentes: visual, auditivo y kinestésico. Estos canales pueden manifestarse aisladamente o de forma simultánea aportando información tanto del mundo tangible como de aquellas percepciones que nos hace llegar nuestro sexto sentido.
Por otra parte, somos emisores de información de nosotros mismos a través de diferentes expresiones, unas físicas y otras psíquicas, unas voluntarias y otras inconscientes. Éstas últimas pueden ser percibidas por aquellas personas que poseen una capacidad intuitiva por encima de lo que se considera normal, llegando a detectar no solamente el problema físico que aqueja a una persona sino incluso las causas emocionales que se lo han provocado. Es como si se estableciera una conexión más allá de los sentidos físicos e incluso más allá de los procesos que la mente genera habitualmente en toda relación humana. La percepción impacta no sólo en la mente del receptor sino que lo hace en toda su estructura psicobiológica.
A medida que la medicina tradicional se va a abriendo cada vez más al reconocimiento de los efectos de las tensiones ambientales, emocionales y espirituales en la salud nuestra sociedad puede empezar a darse cuenta del potencial que puede ofrecer una perspectiva conjunta médica e intuitiva. Así, cada vez son más los profesionales de la salud que están abiertos a las señales inconscientes que sus pacientes les transmiten y que son percibidas a través de su intuición. Y no hablo solamente del “ojo clínico” que da la experiencia sino, sobre todo, de la percepción que se siente más allá de lo que la memoria y los años de profesión médica pueden aportar. Es “saber” lo que le pasa a una persona tanto en los aspectos físicos como emocionales sin haberle realizado ningún tipo de prueba, percepción que, cuando es aceptada, constituye el primer paso para su solución. En este sentido parece oportuno recordar las palabras deldoctorBernard S. Siegel, cirujano oncológico, cuando habla de la relación que mantiene con los pacientes: “Sé que uso mi intuición cuando estudio a los pacientes. ‘Sé’ cuando la persona está enferma. Esto produce una sensación, una vibración, un aura... distinta, llámese como se quiera. Para mí resulta obvio. Por supuesto, no renuncio a mis herramientas de diagnóstico sino que combino intuición, simbolismo y medicina al tratar a las personas”. Me parece en este sentido igualmente esclarecedora la frase del doctor Albert Schweitzer: “Es más importante conocer al paciente que tiene la enfermedad que conocer la enfermedad que tiene el paciente”.
Entre estos pioneros intuitivos cabe destacar, además de al doctor Siegel, a la doctora Caroline Myss, escritora, investigadora, terapeuta intuitiva y pionera en el campo de la medicina energética y la conciencia humana. Con Norman Shealy, neocirujano de Harvard, es coautora de “Sida: un pasaje a la transformación” y “La creación de la salud” donde mezcla la medicina tradicional con el diagnóstico intuitivo. Es autora también de “Anatomía del espíritu”, best-seller mundial en el que establece una relación oculta, pero lógica, entre el alma, la mente y el cuerpo a través de la medicina energética.
Pues bien, el doctor Norman Shealy afirma que la capacidad intuitiva de que hace gala Caroline Myss le ha ayudado en numerosas ocasiones a realizar diagnósticos más completos que los que le proporciona la tecnología. “La física cuántica –manifiesta- ha confirmado la realidad de la esencia vibratoria de la vida, que es lo que perciben las personas intuitivas. El ADN humano vibra a una frecuencia entre 52 y 78 gigaherzios (miles de millones de ciclos por segundo).Y si bien todavía no es posible evaluar con instrumentos científicos la frecuencia concreta de una persona ni los obstáculos que impiden la circulación de esa energía hay dos hechos básicos innegables. El primero es que la energía vital no es estática; es cinética, se mueve. Y el segundo, que las personas dotadas de esta intuición, como Caroline, son capaces de evaluarla aunque todavía el método científico no sea capaz de medir con exactitud ni la mente humana ni el sistema energético”.
Otra autora no menos importante es Mona Lisa Schulz, neuróloga y neuropsiquiatra. Se trata de una firme creyente en el poder de la intuición que lleva más de diez años ayudándose de esta facultad para tratar a sus pacientes, algo que la permite ver más allá de los síntomas para internarse en las causas, en los desequilibrios emocionales que conducen a la enfermedad. “Somos seres intuitivos –explica-. Y la intuición no es un talento reservado a unos pocos sino la llave que abre la conexión entre el cuerpo y las emociones. Confiar en la intuición y atender a sus mensajes es la clave para cambiar nuestro destino”. Mona Lisa es autora del libro “Despierta tu intuición” (Ed. Urano) en el que enseña la forma en que podemos desarrollar esa facultad presente en todos los seres humanos de forma natural.
Añadiré, a nivel personal, que yo mismo he tenido ocasión durante varios años de practicar la técnica del diagnóstico intuitivo con cientos de personas en toda España y mi experiencia me lleva a decir que sólo se puede acceder a la información relacionada con la enfermedad de alguien si se es capaz de “sintonizar” con él, es decir, de entrar en su mundo emocional a través de la generación por nuestra parte de la suficiente cantidad de amor, ternura o compasión por el que sufre. Porque el vehículo más eficaz de transmisión de información entre seres humanos es el amor.
Frente a la tecnología más avanzada en el campo del diagnóstico de que hacen gala nuestros modernos hospitales se encuentra el abrazo fraternal que transmite todo lo que nos ocurre. Por lo que, sin rechazar esa tecnología –necesaria en muchos casos-, no podemos por menos que patentizar el hecho de que nos estamos comunicando con el mundo diciéndole lo que nos pasa de múltiples maneras y tan sólo hay que abrir los canales adecuados para percibirlo. La enfermedad, el sufrimiento y el miedo al dolor y a la muerte es lo primero que transmitimos y lo primero en ser captado. A fin de cuentas, no hay que olvidar que es el mundo espiritual el que da sentido al mundo material. Y que ese mundo espiritual es el mismo para todos los seres humanos. Por tanto, es elevando nuestro tono vibratorio como podemos acercarnos a la esencia de los demás, a su biografía oculta, utilizando nuestra intuición, no nuestra lógica; siendo holísticos y no reduccionistas.
A la mente racional le cuesta entender cómo los recuerdos y experiencias dolorosas pueden crear malestar y enfermedades en nuestra vida, sobre todo si esos recuerdos y experiencias no son recordados conscientemente. Por eso ni los métodos tradicionales, ni los alternativos, ni la psicoterapia pueden a veces sanar a las personas enfermas o que sufren dolor. Porque la clave de la curación está muchas veces, como antes mencionamos, en el inconsciente.
De ahí que si logramos traer a la mente consciente los recuerdos almacenados en el cuerpo podamos tener una comprensión diferente de cómo el pasado influye en el presente, en nuestra conciencia y en nuestros actos. Y eso lo lograremos si aprendemos a utilizar lo que la ya mencionada doctora Schulz denomina “la red de comunicaciones de la intuición” a fin de conseguir imaginar y crearnos una vida más sana en lugar de permitir que los viejos recuerdos y costumbres continúen recreando experiencias dolorosas.
En un proceso de diagnóstico intuitivo el terapeuta debe estar abierto a las señales internas que puedan llegarle por cualquiera de los tres canales antes mencionados y no debe tener prejuicios acerca del tipo de información que le llegue, por muy absurda o anacrónica que le pueda parecer. Así, en ocasiones puede “ver” el momento en que ocurrió el hecho traumático o “escuchar” las circunstancias en que se produjo. Su intuición le puede llevar posteriormente a identificar los momentos a lo largo de la biografía del paciente en que se repitió el mismo “colorido emocional” que vivió durante el hecho traumático y que, por acumulación, han provocado la patología física que ahora padece.
Como ejemplo de lo que acabo de decir recuerdo la experiencia vivida con una amiga durante un curso que estábamos recibiendo en la Comunidad de Findhorn. En aquella ocasión estábamos con otros participantes tomando un té después de cenar y se me ocurrió decirla que tenía la impresión de que padecía un problema hepático. Ella me contestó afirmativamente y yo, tomándola las manos, cerré los ojos y vi mentalmente al poco tiempo una cocina de gas que tenía encendido uno de los quemadores. Veía claramente las llamas azuladas saliendo por los agujeros del quemador. Esa visión desapareció entonces y fue sustituida por otra en la que vi a mi amiga teniendo cuatro años mientras andaba por la calle cogida de la mano de su madre. Y de pronto “vi” también cómo del primer piso de una casa situada a sus espaldas surgía una explosión fortísima y cómo su madre la dejaba con otras personas dirigiéndose al lugar de la explosión a ayudar a los posibles heridos. Percibí también claramente que ella, muy asustada por el impacto de la explosión, “sintió” en ese momento que su madre la había “abandonado” quedándose en estado de shock hasta que ella regresó. Pues bien, según me confesaría mi amiga el suceso ocurrió tal cual yo lo había visualizado reconociendo hasta que la explosión se debió a un escape de gas. Pues bien, aquello se quedó traumáticamente grabado en su inconsciente y ahora afloraba como un problema en el hígado...
MENTE HUMANA Y FACTOR PSI
El eminente profesor José Luis Pinillos comenta en su libro “La mente humana” (Ed. Temas de Hoy) a propósito del futuro de la mente humana que “como especie hemos recorrido un largo camino. Aquella criatura que se puso en pie hace un millón de años domina la Tierra y está a punto de ocupar otros planetas. Las posibilidades de la ciencia parecen ilimitadas y excitan la mente de intelectuales, artistas y escritores, y también la de los propios protagonistas de la aventura científica”. Y añade: “Hoy son cada vez más los equipos de trabajo que se ocupan de anticipar cuáles serán las líneas maestras del mundo futuro; la prospectiva ha dejado de ser una dudosa aventura intelectual para convertirse poco a poco en algo que puede llegar a ser una ciencia fascinante. Y en los informes de esos científicos son muchos los pronósticos que se refieren al futuro más o menos inmediato de nuestro psiquismo; así, el aprendizaje onírico, la percepción extrasensorial, la potenciación de las aptitudes por la vía genética y nuevos medios de aprendizaje, y la comunicación telepática son anticipaciones, entre otras muchas, que se prevén para un porvenir no muy lejano”.
Cabe añadir que en realidad todo cuanto propugna el doctor Pinillos de cara al futuro ha sido y es ya una realidad para muchas personas. Y lo es desde que los seres humanos hicieron su aparición sobre el planeta. Las capacidades llamadas extrasensoriales, la percepción de acontecimientos por vías insólitas es un hecho tan innegable como difícil de demostrar en laboratorio, razón por la cual la comunidad científica es reticente a la hora de enfrentarse a tan escurridizo tema. Sin embargo, en lo relativo al diagnóstico intuitivo, las personas que lo practican -independientemente de estar sometidas o no al control del laboratorio de experimentación- son capaces de realizar sus percepciones cotidianamente lo que ha llevado a numerosos médicos a utilizar sus servicios ambulatoriamente como hemos podido apreciar anteriormente al hablar de Caroline Myss.
El factor Psi, la intuición, parece ser el resultado de la actividad de la glándula pineal en su relación con el hemisferio derecho del cerebro y los sistemas límbico y reticular además de con el cerebelo. Esta actividad puede percibirse como poco habitual por cuanto en circunstancias normales el nivel de capacidad intuitiva que manifestamos es apenas perceptible. Aunque no hay estudios con base científica que permitan establecer el proceso por el cual una persona es capaz de sintonizar con la biografía oculta y con las patologías aún no descubiertas de otra es evidente que ese fenómeno se produce. Lo mismo que otros de los que participamos todos los seres humanos, como es el caso de la transmisión de pensamientos o telepatía. ¿Es ésta la explicación de la realidad del diagnóstico intuitivo? ¿O es otra? Porque el prestigioso y popular neurofisiólogo de la Universidad de Standford, Karl Pribram,dio hace ya años a conocer que el cerebro funciona como un auténtico decodificador holográfico. Y si la realidad física manifestada es un gigantesco holograma dinámico –o, al menos, se comporta como tal- según postulan desde hace tiempo numerosos científicos de vanguardia, nada impide pensar que pueda establecerse una conexión del cerebro con ese holograma universal de forma que pueda acceder a la información. Tanto de carácter general como personal porque, como bien se sabe, un holograma se caracteriza porque la parte contiene la información del todo y en éste está toda la información de cada parte (cuando uno parte una fotografía holográfica en dos no aparece, como ocurre si hacemos lo mismo con una foto normal, la mitad de la imagen en un trozo y la otra mitad en el otro. ¡Aparece la imagen completa en ambos trozos! Y si seguimos dividiéndola en cuatro, ocho, dieciséis, etc. trozos... en todos ellos aparecerá la imagen ¡completa! Luego, ¿son la telepatía y/o la capacidad de decodificación holográfica del cerebro lo que explica el diagnóstico intuitivo? El tiempo lo dirá.
Por otra parte, debe saberse que no sólo el cerebro tiene carácter holográfico. Las experiencias con electrofotografías realizadas en laboratorio a huevos de salamandra fecundados y a plantones germinados –efectuadas por Harold Burr y Semion Kirlian en la Universidad de Yale durante los años 40- permiten afirmar que todo organismo en vías de formación está destinado a seguir una plantilla de crecimiento preestablecida y que esa plantilla la genera el campo electromagnético individual de cada organismo. Una plantilla que tiene carácter holográfico y tridimensional dando sentido y orientación a la reproducción celular que termina por configurar a un individuo.
Cabe añadir que la capacidad de visualizar con la mente el interior de un cuerpo –el de otras personas e incluso el propio, mediante lo que se llama autoscopia- es una técnica muy practicada hoy por los sofrólogos. Y las decenas de miles de personas que en todo el mundo han realizado los cursos de control mental del doctor Silva a lo largo de los últimos 30 ó 40 años son igualmente una demostración de ello.
Termino este tema agregando que no deberíamos obviar tampoco la posibilidad de que la comunicación por vías no convencionales entre seres humanos –algo que sucede de forma natural entre muchas especies animales- tenga su fundamento en la existencia de los campos mórficos –o morfogenéticos- propios de cada especie, tal como formulara hace unos años el conocido biólogo británico Rupert Sheldrake.
CÓMO ACTUAR DESPUÉS DE DESCUBRIR EL TRAUMA
Debo explicar que tan pronto se produce un trauma el inconsciente intenta por todos los medios desactivarlo para que no influya en el desarrollo psicológico. Y para ello altera el normal funcionamiento de un determinado órgano o sistema -depende del tipo de trauma y de su intensidad- con objeto de que a través del dolor nos enfrentemos a la causa emocional.
Obviamente, como es bastante difícil relacionar daño físico con daño emocional dada nuestra concepción de la enfermedad y de que en las Facultades de Medicina apenas se consideran unas cuantas patologías de origen psicosomático, ésta sigue haciéndose patente hasta que se solucione el conflicto emocional.
Todos sabemos que la medicina convencional actúa hoy sobre los síntomas y no sobre las causas. Por eso la enfermedad vuelve a hacer acto de presencia periódicamente. Así pues, cuando se descubre la causa emocional el inconsciente se da por enterado y “apaga” la señal que mantenía la enfermedad activa. Es lo que la Nueva Medicina propuesta por Hamer conoce con el paso de un estado de simpaticotonía a otro de vagotonía. Por supuesto, la enfermedad sólo desaparecerá cuando se actúe de forma simultánea sobre los tres aspectos que conforman nuestra estructura psicobioenergética, es decir, mente, energía y físico, si bien el proceso curativo comienza tan pronto el inconsciente “apaga la señal”. Algo que en muchos casos ha dado lugar a lo que se conoce como “curación espontánea” aunque lo normal es que esa curación se produzca después de algún tiempo, quizás tanto como se tardó en enfermar.
Evidentemente, hoy se puede actuar sobre el aspecto emocional con una terapia de tipo regresivo -como la Anatheóresis- hasta llegar al CAT (cúmulo analógico traumático) o bien con Gestalt, Programación Neurolingüistíca (PNL) o Kinesiología, por citar tan sólo algunas posibilidades.
A la hora de tratar el aspecto energético podemos hacerlo con terapias florales, piedras, cristales y gemas, acupuntura, imposición de manos, homeopatía, etc. Obviamente, el aspecto físico puede quedar en manos tanto de la medicina convencional como de la Naturopatía, la Medicina Tradicional China, la Medicina Bioenergética o la Medicina Ayurvédica, por poner algunos ejemplos. Sin olvidar la importancia que tienen los hábitos de vida saludables, el ejercicio, la alimentación adecuada... y los pensamientos positivos.
EN RESUMEN...
En suma, el diagnóstico intuitivo es una herramienta de primer orden que podría permitir en el futuro a los profesionales de la salud con mentalidad abierta acceder a la causa originaria de las enfermedades de sus pacientes, lo que se traduciría en una reducción importante de los tratamientos farmacocinéticos, algo que agradecerá nuestro organismo. Y que, al mismo tiempo, haría reducir los gastos del Estado en materia sanitaria y farmacológica.
Además, tal como he adelantado, lo mejor es que esta capacidad no es patrimonio de unos cuantos elegidos sino que de ella participamos todos los seres humanos en mayor o menor medida. Eso sí, quienes poseen un mayor grado de capacidad intuitiva tienen la obligación ética de ponerlo a disposición de los demás aunque no sea bien entendida o aceptada esa ayuda. Algo complejo porque la estructura actual del modelo sanitario no acepta de buen grado ni siquiera las llamadas terapias complementarias.
Y, sin embargo, está fuera de toda duda el carácter psicosomático de la inmensa mayoría de las enfermedades que nos aquejan, lo que abre un campo terapéuticamente inmenso a todos aquellos profesionales de la salud que conciban al ser humano como una entidad holística donde la enfermedad pierde su sentido y sólo queda el enfermo. Donde no enferma un hígado o un riñón sino un ser humano completo y siempre como consecuencia de una alteración emocional a la que es posible acceder si abrimos nuestros canales con la llave del corazón. De hecho, una vez que la ciencia reconozca la naturaleza decisiva de la intuición como base para una comprensión más amplia de la enfermedad y de los enfermos se hará posible la incorporación en los estudios de Medicina de cursos para el desarrollo de las habilidades intuitivas, algo que representará un salto cuántico hacia delante en la práctica médica.
Para finalizar quisiera hacer mención de las palabras pronunciadas por un conocido médico de la Clínica de Cleveland (EEUU), el doctor Irvine Page, quien escribió un excelente artículo sobre la intuición y el diagnóstico médico en la revista Postgraduate Medicine: “En medicina la intuición es decisiva... Más de la mitad de la práctica médica requiere decisiones que tienen poca o ninguna base tecnológica. No existen los aciertos absolutos ni los errores absolutos; sólo las decisiones de la cabeza y del corazón, las decisiones sabias o compasivas. Desdeñamos la magia de la medicina con peligro para nosotros mismos. Ninguna sociedad ha prosperado durante siglos sin una fe trascendente en algo que es más grande que el yo. Cada uno debe elegir y aceptar las responsabilidades que la elección conlleva. El buen médico debe combinar... intuición y sentido común”.
DSALUD
“Si se limpiaran las puertas de la percepción todo aparecería ante el ser humano tal como es: infinito”.
William Blake
“La enfermedad es un programa inteligente de la Naturaleza que trata de decirle a quien la padece que está viviendo una situación que no le conviene”. Debo decir que escuché por primera vez esta definición de boca del doctor Fermín Moriano hace ya algunos años -concretamente en febrero de 1999- al asistir a un curso que éste impartía sobre la Nueva Medicina basado en las teorías propugnadas por el conocido médico alemán Ryke Geerd Hamer del que ya hemos hablado en estas mismas páginas en otras ocasiones. Y agregaré que lo que el doctor Moriano expuso durante aquel fin de semana hizo que la enfermedad adquiriese para mí un significado distinto donde la mente y las emociones representan las causas evidentes de los trastornos físicos y donde la responsabilidad de su aparición ya no recae en los demás sino, sobre todo, en uno mismo.
Básicamente, y de forma muy resumida, lo que vino a decir es que los descubrimientos del doctor Hamer mostraban claramente que había una correlación estrecha entre la psique, el cerebro y el órgano dañado como quedaba demostrado tras haber efectuado cientos de escáneres cerebrales a pacientes con diferentes patologías, especialmente el cáncer.
Como muchos de nuestros lectores ya saben el doctor Hamer propugna en su Ley férrea del cáncer que todo trauma psíquico extremo que nos pilla de improviso -a contrapié- y se vive en aislamiento produce un impacto en el campo electrofisiológico del cerebro –que se manifiesta en forma de un círculo con una mancha central, es decir, como una diana- y alguno –o algunos- de los órganos que están regulados por esa zona del cerebro queda afectado. Daño físico cuya importancia estará en relación directa con la intensidad con la que se haya vivido el trauma psíquico. Que se vea afectada una parte u otra de nuestro organismo dependerá ya del tipo de trauma.
Pues bien, a la hora de ubicar en el organismo el reflejo de los diferentes traumas emocionales que hayamos podido vivir conviene saber que básicamente son tres las formas en que se manifiesta nuestra mente: consciente, subconsciente e inconsciente. Y, por tanto, tres son las formas en que esos traumas pueden ser percibidos.
Es decir, podemos vivirlos de formaconsciente, que es el aspecto de la mente que está activo durante el periodo de vigilia. En ese estado las situaciones emocionalmente traumáticas que vivimos tienden a ser absorbidas mediante la comprensión, a través del razonamiento y de la lógica.
Elsubconsciente, por su parte, es el aspecto de la mente donde se ubica nuestra personalidad, el que marca nuestro carácter y nos hace manifestarnos de una forma distinta a la de los demás seres humanos. Es aquí donde quedan registrados los traumas vividos a partir de un momento determinado (más o menos a partir de los 6/7 años) y que después deberán ser objeto de tratamiento por parte de diferentes técnicas psicoterapéuticas para proceder a su desactivación.
El último aspecto de la mente -pero no por ello menos importante- es elinconsciente, encargado de regular todos los procesos biológicos de nuestro organismo.
Obviamente, durante el proceso de gestación y los 6 ó 7 primeros años de vida -en ocasiones este periodo se prolonga hasta la pubertad- el aspecto de la mente que predomina es el inconsciente -regulador de nuestra biología- ya que en ese periodo no contamos más que con un consciente incipiente y nuestra personalidad sólo es un proyecto; y, por tanto, los traumas emocionales que se viven en ese periodo se instalan en el inconsciente. De esa forma biología y biografía forman un todo que nos acompaña durante el resto de nuestra vida haciéndonos reaccionar ante estímulos para los que no encontramos una explicación lógica al estar incorporados en el inconsciente.
Por otra parte, el hecho de tener activo ese impacto traumático (aunque no se recuerde) hace que periódicamente, cuando se den circunstancias parecidas, volvamos a vivir experiencias similares que terminan por manifestarse físicamente en forma de enfermedades. Es lo que Joaquín Grau -en su Tratado teórico-práctico de Anatheóresis- denomina CAT (cúmulo analógico traumático) , algo que se forma por acumulación de IATs (impactos analógicos traumáticos). Pues bien, según Joaquín Grau “en Anatheóresis se entiende que los daños (IATs y CATs) que nos enferman tienen su etiología en el útero, en el acto de nacer y hasta los siete a doce años. Y que toda enfermedad es una actualización de esos daños que se mantienen latentes en los estratos de la biografía oculta de todas las personas. La irrupción, la manifestación de esos daños en una sintomatología es una actualización patológica”.
Las explicaciones que, en cambio, da la medicina oficial a la aparición de la enfermedad son insuficientes ya que están basadas en una concepción mecanicista y newtoniana donde nuestro cuerpo es percibido como un mecanismo formado por diferentes órganos y sistemas susceptibles de ser tratados aisladamente (como se tratan las piezas de un reloj). Concepción que se enfrenta a la de la llamada Medicina Vibracional que percibe al ser humano como un“conjunto multidimensional de cuerpos que vibran en diferentes frecuencias y que mantienen una correspondencia dinámica entre ellos”, de tal manera que las terapias van dirigidas al conjunto y no sólo a la parte. “Cuerpos” que responden a los nombres de físico, energético o etérico, mental y espiritual representando la enfermedad una alteración en esa correspondencia dinámica.
Bueno, pues el inconsciente puede aportar la respuesta que estamos buscando en las relaciones mente-cuerpo, según los pocos estudiosos que se han acercado a ellas con una actitud realmente científica. En esos estudios se comprueba cómo negar la enfermedad –e, incluso, la muerte- es la postura que menos posibilidades de curación permite, como se pudo comprobar en una investigación realizada por una comisión de médicos internistas de la Universidad de Yale que trataba de establecer la influencia de las alteraciones psíquicas sobre los procesos patológicos. “Conociendo la verdad pero no queriendo admitirla evitan una respuesta eficaz. Comprender los temores y los problemas de uno conduce al alivio y a la curación. Saber que se está luchando y cómo es la lucha son las dos claves”, asegura en una de sus conclusiones el informe elaborado por dicha comisión.
¿CÓMO DETECTAR ESOS TRAUMAS?
Como se sabe, los seres humanos recibimos información del mundo que nos rodea gracias a los cinco sentidos físicos, información que se manifiesta a través de tres formas o canales diferentes: visual, auditivo y kinestésico. Estos canales pueden manifestarse aisladamente o de forma simultánea aportando información tanto del mundo tangible como de aquellas percepciones que nos hace llegar nuestro sexto sentido.
Por otra parte, somos emisores de información de nosotros mismos a través de diferentes expresiones, unas físicas y otras psíquicas, unas voluntarias y otras inconscientes. Éstas últimas pueden ser percibidas por aquellas personas que poseen una capacidad intuitiva por encima de lo que se considera normal, llegando a detectar no solamente el problema físico que aqueja a una persona sino incluso las causas emocionales que se lo han provocado. Es como si se estableciera una conexión más allá de los sentidos físicos e incluso más allá de los procesos que la mente genera habitualmente en toda relación humana. La percepción impacta no sólo en la mente del receptor sino que lo hace en toda su estructura psicobiológica.
A medida que la medicina tradicional se va a abriendo cada vez más al reconocimiento de los efectos de las tensiones ambientales, emocionales y espirituales en la salud nuestra sociedad puede empezar a darse cuenta del potencial que puede ofrecer una perspectiva conjunta médica e intuitiva. Así, cada vez son más los profesionales de la salud que están abiertos a las señales inconscientes que sus pacientes les transmiten y que son percibidas a través de su intuición. Y no hablo solamente del “ojo clínico” que da la experiencia sino, sobre todo, de la percepción que se siente más allá de lo que la memoria y los años de profesión médica pueden aportar. Es “saber” lo que le pasa a una persona tanto en los aspectos físicos como emocionales sin haberle realizado ningún tipo de prueba, percepción que, cuando es aceptada, constituye el primer paso para su solución. En este sentido parece oportuno recordar las palabras deldoctorBernard S. Siegel, cirujano oncológico, cuando habla de la relación que mantiene con los pacientes: “Sé que uso mi intuición cuando estudio a los pacientes. ‘Sé’ cuando la persona está enferma. Esto produce una sensación, una vibración, un aura... distinta, llámese como se quiera. Para mí resulta obvio. Por supuesto, no renuncio a mis herramientas de diagnóstico sino que combino intuición, simbolismo y medicina al tratar a las personas”. Me parece en este sentido igualmente esclarecedora la frase del doctor Albert Schweitzer: “Es más importante conocer al paciente que tiene la enfermedad que conocer la enfermedad que tiene el paciente”.
Entre estos pioneros intuitivos cabe destacar, además de al doctor Siegel, a la doctora Caroline Myss, escritora, investigadora, terapeuta intuitiva y pionera en el campo de la medicina energética y la conciencia humana. Con Norman Shealy, neocirujano de Harvard, es coautora de “Sida: un pasaje a la transformación” y “La creación de la salud” donde mezcla la medicina tradicional con el diagnóstico intuitivo. Es autora también de “Anatomía del espíritu”, best-seller mundial en el que establece una relación oculta, pero lógica, entre el alma, la mente y el cuerpo a través de la medicina energética.
Pues bien, el doctor Norman Shealy afirma que la capacidad intuitiva de que hace gala Caroline Myss le ha ayudado en numerosas ocasiones a realizar diagnósticos más completos que los que le proporciona la tecnología. “La física cuántica –manifiesta- ha confirmado la realidad de la esencia vibratoria de la vida, que es lo que perciben las personas intuitivas. El ADN humano vibra a una frecuencia entre 52 y 78 gigaherzios (miles de millones de ciclos por segundo).Y si bien todavía no es posible evaluar con instrumentos científicos la frecuencia concreta de una persona ni los obstáculos que impiden la circulación de esa energía hay dos hechos básicos innegables. El primero es que la energía vital no es estática; es cinética, se mueve. Y el segundo, que las personas dotadas de esta intuición, como Caroline, son capaces de evaluarla aunque todavía el método científico no sea capaz de medir con exactitud ni la mente humana ni el sistema energético”.
Otra autora no menos importante es Mona Lisa Schulz, neuróloga y neuropsiquiatra. Se trata de una firme creyente en el poder de la intuición que lleva más de diez años ayudándose de esta facultad para tratar a sus pacientes, algo que la permite ver más allá de los síntomas para internarse en las causas, en los desequilibrios emocionales que conducen a la enfermedad. “Somos seres intuitivos –explica-. Y la intuición no es un talento reservado a unos pocos sino la llave que abre la conexión entre el cuerpo y las emociones. Confiar en la intuición y atender a sus mensajes es la clave para cambiar nuestro destino”. Mona Lisa es autora del libro “Despierta tu intuición” (Ed. Urano) en el que enseña la forma en que podemos desarrollar esa facultad presente en todos los seres humanos de forma natural.
Añadiré, a nivel personal, que yo mismo he tenido ocasión durante varios años de practicar la técnica del diagnóstico intuitivo con cientos de personas en toda España y mi experiencia me lleva a decir que sólo se puede acceder a la información relacionada con la enfermedad de alguien si se es capaz de “sintonizar” con él, es decir, de entrar en su mundo emocional a través de la generación por nuestra parte de la suficiente cantidad de amor, ternura o compasión por el que sufre. Porque el vehículo más eficaz de transmisión de información entre seres humanos es el amor.
Frente a la tecnología más avanzada en el campo del diagnóstico de que hacen gala nuestros modernos hospitales se encuentra el abrazo fraternal que transmite todo lo que nos ocurre. Por lo que, sin rechazar esa tecnología –necesaria en muchos casos-, no podemos por menos que patentizar el hecho de que nos estamos comunicando con el mundo diciéndole lo que nos pasa de múltiples maneras y tan sólo hay que abrir los canales adecuados para percibirlo. La enfermedad, el sufrimiento y el miedo al dolor y a la muerte es lo primero que transmitimos y lo primero en ser captado. A fin de cuentas, no hay que olvidar que es el mundo espiritual el que da sentido al mundo material. Y que ese mundo espiritual es el mismo para todos los seres humanos. Por tanto, es elevando nuestro tono vibratorio como podemos acercarnos a la esencia de los demás, a su biografía oculta, utilizando nuestra intuición, no nuestra lógica; siendo holísticos y no reduccionistas.
A la mente racional le cuesta entender cómo los recuerdos y experiencias dolorosas pueden crear malestar y enfermedades en nuestra vida, sobre todo si esos recuerdos y experiencias no son recordados conscientemente. Por eso ni los métodos tradicionales, ni los alternativos, ni la psicoterapia pueden a veces sanar a las personas enfermas o que sufren dolor. Porque la clave de la curación está muchas veces, como antes mencionamos, en el inconsciente.
De ahí que si logramos traer a la mente consciente los recuerdos almacenados en el cuerpo podamos tener una comprensión diferente de cómo el pasado influye en el presente, en nuestra conciencia y en nuestros actos. Y eso lo lograremos si aprendemos a utilizar lo que la ya mencionada doctora Schulz denomina “la red de comunicaciones de la intuición” a fin de conseguir imaginar y crearnos una vida más sana en lugar de permitir que los viejos recuerdos y costumbres continúen recreando experiencias dolorosas.
En un proceso de diagnóstico intuitivo el terapeuta debe estar abierto a las señales internas que puedan llegarle por cualquiera de los tres canales antes mencionados y no debe tener prejuicios acerca del tipo de información que le llegue, por muy absurda o anacrónica que le pueda parecer. Así, en ocasiones puede “ver” el momento en que ocurrió el hecho traumático o “escuchar” las circunstancias en que se produjo. Su intuición le puede llevar posteriormente a identificar los momentos a lo largo de la biografía del paciente en que se repitió el mismo “colorido emocional” que vivió durante el hecho traumático y que, por acumulación, han provocado la patología física que ahora padece.
Como ejemplo de lo que acabo de decir recuerdo la experiencia vivida con una amiga durante un curso que estábamos recibiendo en la Comunidad de Findhorn. En aquella ocasión estábamos con otros participantes tomando un té después de cenar y se me ocurrió decirla que tenía la impresión de que padecía un problema hepático. Ella me contestó afirmativamente y yo, tomándola las manos, cerré los ojos y vi mentalmente al poco tiempo una cocina de gas que tenía encendido uno de los quemadores. Veía claramente las llamas azuladas saliendo por los agujeros del quemador. Esa visión desapareció entonces y fue sustituida por otra en la que vi a mi amiga teniendo cuatro años mientras andaba por la calle cogida de la mano de su madre. Y de pronto “vi” también cómo del primer piso de una casa situada a sus espaldas surgía una explosión fortísima y cómo su madre la dejaba con otras personas dirigiéndose al lugar de la explosión a ayudar a los posibles heridos. Percibí también claramente que ella, muy asustada por el impacto de la explosión, “sintió” en ese momento que su madre la había “abandonado” quedándose en estado de shock hasta que ella regresó. Pues bien, según me confesaría mi amiga el suceso ocurrió tal cual yo lo había visualizado reconociendo hasta que la explosión se debió a un escape de gas. Pues bien, aquello se quedó traumáticamente grabado en su inconsciente y ahora afloraba como un problema en el hígado...
MENTE HUMANA Y FACTOR PSI
El eminente profesor José Luis Pinillos comenta en su libro “La mente humana” (Ed. Temas de Hoy) a propósito del futuro de la mente humana que “como especie hemos recorrido un largo camino. Aquella criatura que se puso en pie hace un millón de años domina la Tierra y está a punto de ocupar otros planetas. Las posibilidades de la ciencia parecen ilimitadas y excitan la mente de intelectuales, artistas y escritores, y también la de los propios protagonistas de la aventura científica”. Y añade: “Hoy son cada vez más los equipos de trabajo que se ocupan de anticipar cuáles serán las líneas maestras del mundo futuro; la prospectiva ha dejado de ser una dudosa aventura intelectual para convertirse poco a poco en algo que puede llegar a ser una ciencia fascinante. Y en los informes de esos científicos son muchos los pronósticos que se refieren al futuro más o menos inmediato de nuestro psiquismo; así, el aprendizaje onírico, la percepción extrasensorial, la potenciación de las aptitudes por la vía genética y nuevos medios de aprendizaje, y la comunicación telepática son anticipaciones, entre otras muchas, que se prevén para un porvenir no muy lejano”.
Cabe añadir que en realidad todo cuanto propugna el doctor Pinillos de cara al futuro ha sido y es ya una realidad para muchas personas. Y lo es desde que los seres humanos hicieron su aparición sobre el planeta. Las capacidades llamadas extrasensoriales, la percepción de acontecimientos por vías insólitas es un hecho tan innegable como difícil de demostrar en laboratorio, razón por la cual la comunidad científica es reticente a la hora de enfrentarse a tan escurridizo tema. Sin embargo, en lo relativo al diagnóstico intuitivo, las personas que lo practican -independientemente de estar sometidas o no al control del laboratorio de experimentación- son capaces de realizar sus percepciones cotidianamente lo que ha llevado a numerosos médicos a utilizar sus servicios ambulatoriamente como hemos podido apreciar anteriormente al hablar de Caroline Myss.
El factor Psi, la intuición, parece ser el resultado de la actividad de la glándula pineal en su relación con el hemisferio derecho del cerebro y los sistemas límbico y reticular además de con el cerebelo. Esta actividad puede percibirse como poco habitual por cuanto en circunstancias normales el nivel de capacidad intuitiva que manifestamos es apenas perceptible. Aunque no hay estudios con base científica que permitan establecer el proceso por el cual una persona es capaz de sintonizar con la biografía oculta y con las patologías aún no descubiertas de otra es evidente que ese fenómeno se produce. Lo mismo que otros de los que participamos todos los seres humanos, como es el caso de la transmisión de pensamientos o telepatía. ¿Es ésta la explicación de la realidad del diagnóstico intuitivo? ¿O es otra? Porque el prestigioso y popular neurofisiólogo de la Universidad de Standford, Karl Pribram,dio hace ya años a conocer que el cerebro funciona como un auténtico decodificador holográfico. Y si la realidad física manifestada es un gigantesco holograma dinámico –o, al menos, se comporta como tal- según postulan desde hace tiempo numerosos científicos de vanguardia, nada impide pensar que pueda establecerse una conexión del cerebro con ese holograma universal de forma que pueda acceder a la información. Tanto de carácter general como personal porque, como bien se sabe, un holograma se caracteriza porque la parte contiene la información del todo y en éste está toda la información de cada parte (cuando uno parte una fotografía holográfica en dos no aparece, como ocurre si hacemos lo mismo con una foto normal, la mitad de la imagen en un trozo y la otra mitad en el otro. ¡Aparece la imagen completa en ambos trozos! Y si seguimos dividiéndola en cuatro, ocho, dieciséis, etc. trozos... en todos ellos aparecerá la imagen ¡completa! Luego, ¿son la telepatía y/o la capacidad de decodificación holográfica del cerebro lo que explica el diagnóstico intuitivo? El tiempo lo dirá.
Por otra parte, debe saberse que no sólo el cerebro tiene carácter holográfico. Las experiencias con electrofotografías realizadas en laboratorio a huevos de salamandra fecundados y a plantones germinados –efectuadas por Harold Burr y Semion Kirlian en la Universidad de Yale durante los años 40- permiten afirmar que todo organismo en vías de formación está destinado a seguir una plantilla de crecimiento preestablecida y que esa plantilla la genera el campo electromagnético individual de cada organismo. Una plantilla que tiene carácter holográfico y tridimensional dando sentido y orientación a la reproducción celular que termina por configurar a un individuo.
Cabe añadir que la capacidad de visualizar con la mente el interior de un cuerpo –el de otras personas e incluso el propio, mediante lo que se llama autoscopia- es una técnica muy practicada hoy por los sofrólogos. Y las decenas de miles de personas que en todo el mundo han realizado los cursos de control mental del doctor Silva a lo largo de los últimos 30 ó 40 años son igualmente una demostración de ello.
Termino este tema agregando que no deberíamos obviar tampoco la posibilidad de que la comunicación por vías no convencionales entre seres humanos –algo que sucede de forma natural entre muchas especies animales- tenga su fundamento en la existencia de los campos mórficos –o morfogenéticos- propios de cada especie, tal como formulara hace unos años el conocido biólogo británico Rupert Sheldrake.
CÓMO ACTUAR DESPUÉS DE DESCUBRIR EL TRAUMA
Debo explicar que tan pronto se produce un trauma el inconsciente intenta por todos los medios desactivarlo para que no influya en el desarrollo psicológico. Y para ello altera el normal funcionamiento de un determinado órgano o sistema -depende del tipo de trauma y de su intensidad- con objeto de que a través del dolor nos enfrentemos a la causa emocional.
Obviamente, como es bastante difícil relacionar daño físico con daño emocional dada nuestra concepción de la enfermedad y de que en las Facultades de Medicina apenas se consideran unas cuantas patologías de origen psicosomático, ésta sigue haciéndose patente hasta que se solucione el conflicto emocional.
Todos sabemos que la medicina convencional actúa hoy sobre los síntomas y no sobre las causas. Por eso la enfermedad vuelve a hacer acto de presencia periódicamente. Así pues, cuando se descubre la causa emocional el inconsciente se da por enterado y “apaga” la señal que mantenía la enfermedad activa. Es lo que la Nueva Medicina propuesta por Hamer conoce con el paso de un estado de simpaticotonía a otro de vagotonía. Por supuesto, la enfermedad sólo desaparecerá cuando se actúe de forma simultánea sobre los tres aspectos que conforman nuestra estructura psicobioenergética, es decir, mente, energía y físico, si bien el proceso curativo comienza tan pronto el inconsciente “apaga la señal”. Algo que en muchos casos ha dado lugar a lo que se conoce como “curación espontánea” aunque lo normal es que esa curación se produzca después de algún tiempo, quizás tanto como se tardó en enfermar.
Evidentemente, hoy se puede actuar sobre el aspecto emocional con una terapia de tipo regresivo -como la Anatheóresis- hasta llegar al CAT (cúmulo analógico traumático) o bien con Gestalt, Programación Neurolingüistíca (PNL) o Kinesiología, por citar tan sólo algunas posibilidades.
A la hora de tratar el aspecto energético podemos hacerlo con terapias florales, piedras, cristales y gemas, acupuntura, imposición de manos, homeopatía, etc. Obviamente, el aspecto físico puede quedar en manos tanto de la medicina convencional como de la Naturopatía, la Medicina Tradicional China, la Medicina Bioenergética o la Medicina Ayurvédica, por poner algunos ejemplos. Sin olvidar la importancia que tienen los hábitos de vida saludables, el ejercicio, la alimentación adecuada... y los pensamientos positivos.
EN RESUMEN...
En suma, el diagnóstico intuitivo es una herramienta de primer orden que podría permitir en el futuro a los profesionales de la salud con mentalidad abierta acceder a la causa originaria de las enfermedades de sus pacientes, lo que se traduciría en una reducción importante de los tratamientos farmacocinéticos, algo que agradecerá nuestro organismo. Y que, al mismo tiempo, haría reducir los gastos del Estado en materia sanitaria y farmacológica.
Además, tal como he adelantado, lo mejor es que esta capacidad no es patrimonio de unos cuantos elegidos sino que de ella participamos todos los seres humanos en mayor o menor medida. Eso sí, quienes poseen un mayor grado de capacidad intuitiva tienen la obligación ética de ponerlo a disposición de los demás aunque no sea bien entendida o aceptada esa ayuda. Algo complejo porque la estructura actual del modelo sanitario no acepta de buen grado ni siquiera las llamadas terapias complementarias.
Y, sin embargo, está fuera de toda duda el carácter psicosomático de la inmensa mayoría de las enfermedades que nos aquejan, lo que abre un campo terapéuticamente inmenso a todos aquellos profesionales de la salud que conciban al ser humano como una entidad holística donde la enfermedad pierde su sentido y sólo queda el enfermo. Donde no enferma un hígado o un riñón sino un ser humano completo y siempre como consecuencia de una alteración emocional a la que es posible acceder si abrimos nuestros canales con la llave del corazón. De hecho, una vez que la ciencia reconozca la naturaleza decisiva de la intuición como base para una comprensión más amplia de la enfermedad y de los enfermos se hará posible la incorporación en los estudios de Medicina de cursos para el desarrollo de las habilidades intuitivas, algo que representará un salto cuántico hacia delante en la práctica médica.
Para finalizar quisiera hacer mención de las palabras pronunciadas por un conocido médico de la Clínica de Cleveland (EEUU), el doctor Irvine Page, quien escribió un excelente artículo sobre la intuición y el diagnóstico médico en la revista Postgraduate Medicine: “En medicina la intuición es decisiva... Más de la mitad de la práctica médica requiere decisiones que tienen poca o ninguna base tecnológica. No existen los aciertos absolutos ni los errores absolutos; sólo las decisiones de la cabeza y del corazón, las decisiones sabias o compasivas. Desdeñamos la magia de la medicina con peligro para nosotros mismos. Ninguna sociedad ha prosperado durante siglos sin una fe trascendente en algo que es más grande que el yo. Cada uno debe elegir y aceptar las responsabilidades que la elección conlleva. El buen médico debe combinar... intuición y sentido común”.
DSALUD
Las vacunas que contienen mercurio pueden provocar autismo en los niños
Aparecen con el nombre de timerosal o tiomersal
Numerosasmadres con hijos pequeños hoy autistas que nacieron sanos denuncian que esa enfermedad apareció en ellos tras administrarles vacunas que contenían mercurio. Es decir, las vacunas para la hepatitis B, la difteria, el tétanos, la tosferina... muchas de ellas con timerosal o tiomersal, nombre farmacéutico con el que se conoce el mercurio que es incluido como conservante en las vacunas infantiles. Una denuncia apoyada cada vez por más médicos y científicos que piensan, efectivamente, que el mercurio puede causar alteraciones neurológicas severas a edades tempranas. Algo que parece demostrar el hecho de que la mayoría de los niños afectados tienen unos niveles de mercurio en su organismo muy por encima de lo que se consideran límites tolerables. Hasta 12 veces superior a las tasas establecidas internacionalmente para ese tóxico.
Cabe recordar que la acumulación de mercurio en los niños se produce a lo largo de los años porque hoy llegan a recibir hasta más de 20 dosis antes de cumplir los 16 años, algo que puede llegar a afectar gravemente al sistema nervioso central (problemas locomotores, pérdida de la capacidad de concentración, de las medidas de espacio y tiempo, etc.). Según la Asociación para Vencer el Autismo (AVA), más de la mitad de los menores autistas que hay en ella están afectados por mercurio.
En España los casos de autismo se han disparado en los últimos años y son cada vez más los especialistas que achacan tan espectacular aumento al incremento del número de dosis conteniendo mercurio en las vacunas respecto a épocas anteriores. Aunque lo más inexplicable es que se sigan utilizando cuando hay vacunas que no contienen como conservante ese tóxico.
De hecho, la propia Agencia Española del Medicamento -en sintonía con la Academia Americana de Pediatría y la OMS, entre otros organismos- instaba ya en una circular el año 2000 “a los laboratorios productores de vacunas a intensificar los esfuerzos para eliminar de forma definitiva la presencia de tiomersal” en ellas.
Sin embargo, Fernando García Alonso, el impresentable Director General de Farmacia del ministerio que ¿dirige? Ana Pastor, afirma que “todos los estudios científicos realizados desde 1999 descartan cualquier tipo de relación”. Y eso a pesar de que el 8 de julio del mismo año la Agencia Europea de Evaluación del Medicamento, en un comunicado dirigido a todos los departamentos sanitarios de la Unión Europea, abogaba por el uso de vacunas infantiles sin tiomersal “en el plazo más breve posible”.
José Luis de la Serna, subdirector del diario El Mundo y responsable del área de Salud del mismo -cuyas excelentes relaciones con la industria farmacéutica son bien conocidas- salió de inmediato en apoyo de García Alonso y de los fabricantes de vacunas en las páginas de un periódico tan ecuánime en otros ámbitos: “Ninguno de los muchos trabajos que se han hecho para saber si las vacunas modernas tienen algo que ver con ese trastorno neurológico –dice en un lamentable articulo-han dado positivos. Al contrario, todos han concluido de forma similar: no existe prueba alguna que fundamente la relación vacunas y autismo”. Añadiendo que “hay muchas más fuentes de mercurio en la vida real que las vacunas y acusar a éstas sin fundamento es una grave irresponsabilidad”.
Para José Luis de la Serna,“los casos clínicos puntuales, por raros y duros que parezcan, sólo son eso: casos aislados que para asociarlos a un determinado factor de riesgo deben ser validados por los epidemiólogos. En el caso contrario, de la anécdota se pasa al folklore. En España ha pasado con el tema del Bio-Bac y con las antenas de telefonía móvil, dos asuntos con gran eco mediático que luego han sido colocados en su justo lugar por los científicos.”
¿Ah, sí? ¿Los científicos han puesto en su sitio al Bio-Bac y a los que afirman que los teléfonos móviles son peligrosos? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Quiénes? Es evidente que al señor de la Serna le patinan ya las neuronas.
Para el doctor Xavier Uriarte, inmunológo de prestigio, “decir que se puede seguir vacunando con mercurio es una enorme mentira”. Y afirma que si todavía no se ha llegado a una conclusión científica final que establezca la relación causa-efecto entre el mercurio y los trastornos autistas se debe a que la mayoría de los estudios “están pagados por la industria farmacéutica”. “De lo contrario –añade-, ¿por qué las empresas siguen vendiendo un medicamento del que ya se tienen suficientes datos para retirarlo del mercado? ¿Cómo se explica, si no, que el Departamento de Control de Medicamentos de la Comisión Europea dispusiera en julio de 2000 la retirada del mercurio en los fármacos, por ejemplo de los colirios y antisépticos, y en cambio no ordenara la eliminación total e inmediata de los stocks de vacunas?” Y a continuación agrega: “Y lo que es más grave: ¿por qué las autoridades, conscientes de este problema, siguen permitiendo que miles de niños continúen recibiendo vacunas con mercurio sin dar cumplida cuenta a los padres de los potenciales riesgos que corren sus hijos?”.
Resulta chocante que desde 1996 el timerosal esté prohibido en las vacunas monodosis de uso veterinario pero se permita su uso en niños.
Aconsejamos a los lectores que se nieguen en redondo a que se administre a sus hijos vacunas conteniendo timerosal o tiomersal, es decir, mercurio. Revisen bien los prospectos y exijan a los médicos que las vacunas no contengan ese peligroso tóxico.
Numerosasmadres con hijos pequeños hoy autistas que nacieron sanos denuncian que esa enfermedad apareció en ellos tras administrarles vacunas que contenían mercurio. Es decir, las vacunas para la hepatitis B, la difteria, el tétanos, la tosferina... muchas de ellas con timerosal o tiomersal, nombre farmacéutico con el que se conoce el mercurio que es incluido como conservante en las vacunas infantiles. Una denuncia apoyada cada vez por más médicos y científicos que piensan, efectivamente, que el mercurio puede causar alteraciones neurológicas severas a edades tempranas. Algo que parece demostrar el hecho de que la mayoría de los niños afectados tienen unos niveles de mercurio en su organismo muy por encima de lo que se consideran límites tolerables. Hasta 12 veces superior a las tasas establecidas internacionalmente para ese tóxico.
Cabe recordar que la acumulación de mercurio en los niños se produce a lo largo de los años porque hoy llegan a recibir hasta más de 20 dosis antes de cumplir los 16 años, algo que puede llegar a afectar gravemente al sistema nervioso central (problemas locomotores, pérdida de la capacidad de concentración, de las medidas de espacio y tiempo, etc.). Según la Asociación para Vencer el Autismo (AVA), más de la mitad de los menores autistas que hay en ella están afectados por mercurio.
En España los casos de autismo se han disparado en los últimos años y son cada vez más los especialistas que achacan tan espectacular aumento al incremento del número de dosis conteniendo mercurio en las vacunas respecto a épocas anteriores. Aunque lo más inexplicable es que se sigan utilizando cuando hay vacunas que no contienen como conservante ese tóxico.
De hecho, la propia Agencia Española del Medicamento -en sintonía con la Academia Americana de Pediatría y la OMS, entre otros organismos- instaba ya en una circular el año 2000 “a los laboratorios productores de vacunas a intensificar los esfuerzos para eliminar de forma definitiva la presencia de tiomersal” en ellas.
Sin embargo, Fernando García Alonso, el impresentable Director General de Farmacia del ministerio que ¿dirige? Ana Pastor, afirma que “todos los estudios científicos realizados desde 1999 descartan cualquier tipo de relación”. Y eso a pesar de que el 8 de julio del mismo año la Agencia Europea de Evaluación del Medicamento, en un comunicado dirigido a todos los departamentos sanitarios de la Unión Europea, abogaba por el uso de vacunas infantiles sin tiomersal “en el plazo más breve posible”.
José Luis de la Serna, subdirector del diario El Mundo y responsable del área de Salud del mismo -cuyas excelentes relaciones con la industria farmacéutica son bien conocidas- salió de inmediato en apoyo de García Alonso y de los fabricantes de vacunas en las páginas de un periódico tan ecuánime en otros ámbitos: “Ninguno de los muchos trabajos que se han hecho para saber si las vacunas modernas tienen algo que ver con ese trastorno neurológico –dice en un lamentable articulo-han dado positivos. Al contrario, todos han concluido de forma similar: no existe prueba alguna que fundamente la relación vacunas y autismo”. Añadiendo que “hay muchas más fuentes de mercurio en la vida real que las vacunas y acusar a éstas sin fundamento es una grave irresponsabilidad”.
Para José Luis de la Serna,“los casos clínicos puntuales, por raros y duros que parezcan, sólo son eso: casos aislados que para asociarlos a un determinado factor de riesgo deben ser validados por los epidemiólogos. En el caso contrario, de la anécdota se pasa al folklore. En España ha pasado con el tema del Bio-Bac y con las antenas de telefonía móvil, dos asuntos con gran eco mediático que luego han sido colocados en su justo lugar por los científicos.”
¿Ah, sí? ¿Los científicos han puesto en su sitio al Bio-Bac y a los que afirman que los teléfonos móviles son peligrosos? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Quiénes? Es evidente que al señor de la Serna le patinan ya las neuronas.
Para el doctor Xavier Uriarte, inmunológo de prestigio, “decir que se puede seguir vacunando con mercurio es una enorme mentira”. Y afirma que si todavía no se ha llegado a una conclusión científica final que establezca la relación causa-efecto entre el mercurio y los trastornos autistas se debe a que la mayoría de los estudios “están pagados por la industria farmacéutica”. “De lo contrario –añade-, ¿por qué las empresas siguen vendiendo un medicamento del que ya se tienen suficientes datos para retirarlo del mercado? ¿Cómo se explica, si no, que el Departamento de Control de Medicamentos de la Comisión Europea dispusiera en julio de 2000 la retirada del mercurio en los fármacos, por ejemplo de los colirios y antisépticos, y en cambio no ordenara la eliminación total e inmediata de los stocks de vacunas?” Y a continuación agrega: “Y lo que es más grave: ¿por qué las autoridades, conscientes de este problema, siguen permitiendo que miles de niños continúen recibiendo vacunas con mercurio sin dar cumplida cuenta a los padres de los potenciales riesgos que corren sus hijos?”.
Resulta chocante que desde 1996 el timerosal esté prohibido en las vacunas monodosis de uso veterinario pero se permita su uso en niños.
Aconsejamos a los lectores que se nieguen en redondo a que se administre a sus hijos vacunas conteniendo timerosal o tiomersal, es decir, mercurio. Revisen bien los prospectos y exijan a los médicos que las vacunas no contengan ese peligroso tóxico.
¡LAS PALABRAS PUEDEN MODIFICAR EL ADN!
TRAS ESTUDIAR A FONDO EL ADN UN GRUPO DE INVESTIGADORES RUSOS FORMADOS POR CIENTÍFICOS DE DIVERSAS ESPECIALIDADES –ENTRE ELLOS GENETISTAS Y LINGÜISTAS-HA LLEGADO A LA CONCLUSIÓN DE QUE PUEDE SER MODIFICADO MEDIANTE SONIDOS Y FRECUENCIAS Y, POR TANTO,¡POR LAS PALABRAS!.LOS LINGÜISTAS RUSOS DESCUBRIERON QUE EL CÓDIGO GENÉTICO –ESPECIALMENTE EN LA PARTE MENOS ESTUDIADA HASTA AHORA- SIGUE LAS MISMAS REGLAS DE TODAS LAS LENGUAS. EL PODER DE LA PALABRA SOBRE LA SALUD, SOSTENIDO DURANTE MILENIOS POR DIVERSAS CORRIENTES DE PENSAMIENTO, QUEDARÍA ASÍ CONFIRMADO.
Cortas y pegar genes. Ese es el futuro de la Medicina que a diario nos venden, un futuro en el que las enfermedades desaparecerán, los errores de la Naturaleza serán corregidos por la ingeniería genética y viviremos cada vez más años. Muy prometedor…si no fuera porque a lo largo de la historia de la Medicina se nos han hecho promesas similares que nunca se han cumplido. Cortar y pegar: el mismo razonamiento que venimos aplicando en Occidente desde el Renacimiento, desde el mismo instante en que fuimos capaces de asomarnos al interior de un organismo y empezamos a pensar que el ser humano, es como un mecano y, por tanto, pieza que no funciona debe ser arreglada o sustituida. Y así, por ese camino de cortar y pegar –o cortar y tirar cuando consideramos que la pieza no es imprescindible –hemos ido “avanzando” con sus luces y sus sombras. Y esa misma filosofía es la que nos ha llevado a tratar de estudiar nuestro ADN convirtiéndolo en un almacén de genes y clasificándolos según su “utilidad”.
En suma, buscando la causa de la enfermedad la Medicina que conocemos ha ido desmontando el cuerpo humano pieza a pieza, órgano a órgano, tejido a tejido –como el niño que desmonta el juguete tratando de entenderlo- hasta llegar al interior de la célula donde nos hemos encontrado con los cromosomas, el ADN y los genes. Con lo que ya ha surgido toda una pléyade de superespecialcitas que creen haber hallado ahí la solución a todos los males. Claro que cuando se cansen de cortar los genes empezarán con las proteínas y después con las enzimas. Y así habrá más especialistas y más negocio para todos…
En definitiva –y sin dudar de la buena voluntad de la mayoría de los sostenedores de ese sistema-, lo peor es que un pesado mundo de silencios espesos de intereses económicos y de fundamentalismo científicos –que en la Ciencia también los hay- han bloqueado casi todos los canales de información hasta her creer al ciudadano medio que esa es la mejor manera –la única de hecho- de afrontar los retos que a diario se le plantean a la Medicina. Y eso es completamente falso.
Afortunadamente, no todos los científicos comparten la filosofía del cortar y pegar genético ni la visión sobre el funcionamiento del ADN. Ni todos los médico y científicos comparten la visión del organismo humano que la medicina occidental tiene y que –no lo olvidemos- continúa sin saber curar ninguna de las grandes enfermedades que nos amenazan. Lo que ocurre es que de tales científicos jamás se habla. Dicho esto agregaré que lo que en esta ocasión vamos a contarles puede parecer ciencia ficción pero se trata de estudios, experimentos y conclusiones de prestigiosos científicos rusos sobre nuestro ADN. Que no sólo permiten afrontar la investigación genética de manera completamente diferente sino que además pueden ser el primer paso para explicar muchos otros fenómenos con lo que el hombre ha convivido sin explicarse como la telepatía, la clarividencia y otras facultades extrasensoriales. Y que también podríamos explicar el poder de las inducciones hipnóticas capaces de modificar constantes biológicas, el poder de la oración o el de los mantras como creadores de estados alterados de conciencia y herramientas de emisión de frecuencias conscientes. Quizás incluso -¿por qué no?- nos permita entender por fin por qué “en el Principio fue el Verbo (La Palabra)”
EL ADN UN BIOORDENADOR POR ONDAS.
Konstantin Korotkov, catedrático de la Universidad de San Petesburgo y diseñador de la cámara especial GDV (Gas Discharge Visualization) que permite visualizar el aura de un ser vivo e interactuar sobre ella para prevenir enfermedades (vea en el apartado Ciencia y Conciencia de nuestra web-www-dsalud.com los artículos publicados al respecto en los números 24 y 27 con los títulos “El estudio científico del cuerpo energético” y “La investigación científica del aura y la prevención de enfermedades”) contaba hace poco a nuestro compañero Fernando Sánchez Quintana que durante la guerra fría participó como científico en proyectos militares clasificados como “alto secreto”. Uno de ellos consistía en enviar un enorme submarino nodriza hasta la costa de Estados Unido que debería dejar caer desde el interior, antes de retirarse, otro submarino más pequeño con los motores y sistemas eléctricos apagados hasta que se posara, merced a su propio peso, en el fondo del océano. Allí debería esperar la eventualidad de que la guerra comenzara y lanzar entonces sus ojivas nucleares. Llegado el momento, el submarino recibiría una orden telepática que activaría el sistema de lanzamiento. Korotkov participó en aquel proyecto porque había inventado un sensor de agujar de wolframio capaz de medir la capacidad de una persona para comunicarse mentalmente. Según su testimonio, tras un año de pruebas el proyecto fue suspendido porque “solo” se alcanzó un 95% de aciertos en las transmisiones telepáticas y eso era mucho dado el objetivo final. Los científicos rusos siempre han demostrado ser más prácticos y menos dogmáticos. Los demás que sigan discutiendo sdi existen o no ángeles: ellos los buscan.
Pues bien, algo similar ha hecho el biofísico y biólogo molecular Peter, Gariae (en la página de enfrente) y otros colegas suyos del Institute Control of Sciences Russian Academy of Sciences en Moscú. Mientras los investigadores occidentales se centraban sólo en el 10% de nuestro ADN –la parte donde se localiza la producción de proteínas- ellos han buscado en el 90% restante porque no les resultaba creíble que millones de años de evolución hubieran hecho más importante la parte que el todo. Obviamente,
Sus experimentos ofrecen una visión absolutamente diferente del código genético y de la función del ADN. Así su trabajo presenta a nuestro ADN como un bioordenador capaz de recoger y transmitir información de su entorno a través de ondas a partir de la cuales pueden modificarse los patrones de comportamiento de las células. Tal y como recogen Gariaev y sus colaboradores en The DNA –wave Biocomputer los experimentos llevados a cabo en Moscú en el Institute of Control Sciences, en Wave Genetics Inc, así como otros trabajo teóricos les han llevado a las siguientes conclusiones:
.
La evolución ha creado en los biosistemas –organismos vivos-“textos genéticos” articulados de acuerdo a patrones semejantes al conjunto de normas y reglas subyacentes en todas las lenguas humanas en los que los nucleótidos del ADN, dotados de frecuencias cargadas de información, juegan el papel de caracteres. Y a partir de esos “textos genéticos” se van conformando los distintos procesos orgánicos. Siendo pues el ser humano, en definitiva un “bello discurso” de la Naturaleza.
.El aparato cromosómico actúa como antena de recepción y transmisión de “texto genéticos”, los descifra ,los codifica y los reenvía.
.Y aún más, los cromosomas de los organismos multicelulares constituyen, en forma replegada, una puerta holográfica (capaz de reproducir la imagen de todo el organismo en cada una de sus partes) abierta al espacio y al tiempo.
EL CODIGO GENETICO, NUESTRA PRIMERA LENGUA
Para su estudio del ADN, Gariaev –Director del Instituto de Biología y Medicina por Ondas en Moscú y miembro de la Academia Rusa de CienciasNaturales, de la Academia Rusa de Ingeniería y Medicina, y de la Academia de Ciencias de Nueva York- se rodeó de físicos del renombrado Instituto Lebedev: biólogosmoleculares, biofísicos, genetistas, embriólogos y lingüistas. Y desde ese campo comenzaron a llegar las sorpresas....
Como se sabe, la Lingüística es la ciencia de la estructura de los idiomas. Investiga no sólo los idiomas naturales que se desarrollaron en las distintas naciones y culturas sino también los idiomas artificiales usados; por ejemplo para programar los ordenadores. Bueno, pues a partir del estudio comparado de la semántica, la sintaxis, las bases de la gramática y otros aspectos del estudio de las lenguas con la configuración de código genético y la síntesis de proteínas llegaron a la conclusión de que éste comparte con nuestros idiomas las mismas reglas. No con los idiomas locales sino a un nivel más profundo donde todas las lenguas presentan estructuras comparables a la hora de unir caracteres para formar mensajes inteligibles. Una relación que puede que nos extrañe menos si ponemos en relación el lenguaje de los propios lingüistas con el de los biólogos y vemos que, por ejemplo, definen el fonema como la unidad mínima de una lengua que no se deja analizar en unidades más pequeñas (nucleótido) y cuya función se define a través de:
.Su expresión. Que es la materialización de los mismos (el sonido vibracional, la onda)
.Su forma. Que es el lugar que ocupan en el sistema (la cadena de ADN). Y,
.Su contenido. Que será el papel que puedan desempeñar dentro de la economía gramatical de una lengua (la formación de determinadas proteínas en función de sus relaciones).
Y otro tanto ocurre cuando leemos que el valor de las piezas de una lengua reside en las relaciones que se establecen entre ellas (bases y tripletes en nuestro ADN)
Pues bien, los investigadores rusos han descubierto que la inteligencia subyacente en los procesos que dan lugar a una lengua se da ya en la interrelación y elección de compañeros para la síntesis de proteínas a nivel del ADN.
Si el ADN y el código genético existían ya antes de que los primeros humanos dijeran una sola palabra articulada es fácil deducir que cada lengua se desarrolló a partir del modelo básico existente en la estructura de nuestro código genético siendo éste la fuente de todas las lenguas. Esto no quiere decir que la capacidad de hablar sea sólo un efecto secundario de las proteínas elaboradas por algunos genes sino que el orden de los nucleótidos en el ADN sigue un plan inmaterial inteligente que ha sido imitado en la estructura de nuestros idiomas “A través de una señal láser y sus campos elecroacústicos solitónivos –podemos leer en The DNA-WAVE Biocomputer”- es como el gen ´lee y entiende´ estos textos de manera similar al pensamiento humano. Pero a su propio nivel genómico de “razonamiento”. Esto significa que los texto humanos (independientemente del idioma usado) y los textos ´genéticos´tienen características matemáticolingüísticas y antrópico-estadísticas similares, y donde en caso de los textos ´genéticos´ los caracteres se identifican con los nucleótidos”. En otras palabras, si el ADN entiende ciertas frecuencias entonces puede establecerse un tipo de intercambio de información con él,
DE LA TEORIA A LA PRACTICA
Hay que agregar que para probar el alcance de su teoría el equipo de Gariaev realizó experimento modulando ciertos patrones de frecuencia ¡y consiguió reparar cromosomas dañados por rayos X! Tal y como explican Grazyna Fosar y Franz Bludorf en su libro Vernetzte Intelligenz –en el que se ocupan ampliamente de las investigaciones de Gariaev –llegaron incluso a capturar patrones de información de un ADN y lo implantaron en otro reprogramando así las células de éste. De esta manera consiguieron ¡transformar embriones de rana en embriones de salamandra! Insistimos: simplemente tranbsmitiéndoles nuevos patrones de información del ADN. Un proceso que se realizó sin los efectos colaterales derivados de la manipulación directa e los genes.
Pues bien, los investigadores rusos están convencidos de que armonizando los sonidos que enmitimos –es decir, palabras- en una determinada frecuencia se puede llegar a influir en el ADN. Ello quizás pudiera explicar los sensacionales descubrimientos del investigador japonés Masaru Emoto (ver en nuestra web –www-dsalud.com- el artículo
La estructura del agua cambia con el sonido, las emociones y los pensamientos publicado en el nº 52) quien ha demostrado –a través de experimentos repetibles y acompañados de gran cantidad de imágenes gráficas- cómo las palabras y la música son capaces de alterar la estructura molecular del agua. También podríamos entender mejor cómo el sonido de los cuencos de cuarzo puede curar el cáncer (vea en nuestra web el artículo La curación mediante el sonido de cuencos de cuarzo que publicamos en el nº 35) Recordemos también a este respecto que el doctor Mtchell L. Gaynoor –director del Departamento de Medicina Oncológica e Integrativa del Centro Strang-Cornell para la prevención del cáncer de Nueva York- afirmó haber utilizado terapéuticamente con éxito el sonido obtenido en los cuencos de cuarzo en cientos de pacientes .Hablamos, en definitiva, de la posible explicación del poder de la Musicoterapia pero también de por qué funcionan las afirmaciones positivas, los mantras, las inducciones hipnóticas y, por supuesto, la oración. Recordemos que desde hace miles de años los maestros espirituales vienen insistiendo en la posibilidad de alcanzar a través de la oración, la repetición sistemática de palabras o frases –mantras- o los estados alterados de conciencia la posibilidad de actuar sobre la propia salud y la de los demás. El problema es encontrar las frecuencias con las que entrar en resonancia con nuestro propio yo interior -¿nuestro propio ADN?- porque, tal y como han demostrado los mencionados científicos rusos, la vibración y el lenguaje en lugar del arcaico proceso de cortar y pegar puede llevar a triunfar a lo que podríamos denominar la genética de ondas. Ahora bien, ¿se pueden obtener las claves de tan especial “gramática”?
UNA ANTENA GIGANTE
Hay que decir que la base de todo este complejo proceso de intercambio de “textos” en forma de sonidos está, según comprobaron Gariaev y sus colegas mediante experimentos, en la naturaleza vibracional. Concretamente, el ADN se expresa –según los investigadores rusos- a través de ondas solitónicas, ondas que pueden almacenar información durante muchos tiempo y son capaces de propagarse sin deformarse a grandes distancias en medios no lineales. Cuando hablamos reinformación pensemos que a diario las ondas de radio y televisión, por ejemplo, trasladan información de un lado a otro. Pero para hacernos una idea de la capacidad de las ondas solitónicas recordemos que ya en 1.988 Thierry Georges y su equipo del Centro de Investigación y Desarrollo de France Telecom combinaron ondas solitónicas de diferentes longitudes para realizar una transmisión superior a un terabit por segundo (1.000.000.000.000 bits/segundo).
“La mayoría –explica Gariaev- intenta entender los principios del ordenador biológico que es el ADN a través de una fijación exclusiva a las reglas del ADN de Watson, Crick y Chargaff: la igualdad entre las bases adenina-timina, guanina-citosina. ¡Y eso es correcto pero no suficiente! El ADN cromosómico en los sistemas vivos tiene atributos de onda que nos llevan a una dimensión desconocida. El “muy conocido” código genético es tan sólo la parte del código referida a la síntesis de proteína. y nada más. Pero los cromosomas trabajan como ordenadores solitónicos holográficos bajo la influencia de radiaciones láser endógenas del ADN”.
Las consecuencias de todo esto son tan incomprensibles como simples y lógicas: si uno modula un láser con una determinada frecuencia puede afectar con ella la información de las ondas del ADN y , así, la información genética en sí misma.
Para ello el ADN funciona como una antena cuyas características técnicas vienen determinadas por su tamaño. La molécula extendida tiene alrededor de dos metros de larga y una frecuencia natural de 150 megahertzios. Curiosamente esta frecuencia está exactamente en la banda utilizada por el radar humano para las telecomunicaciones e ingeniería de microondas. Es decir, que nosotros usamos exactamente el mismo rango de frecuencia para recibir y emitir señales a nivel de ADN que en nuestra tecnología. Singular “coincidencia”.
Además el ADN puede también almacenar ondas armónica de 150 megahertzios. Lo mismo que la luz visible. Las 22 octaba de 150 megahertzios queda directamente en este rango… y el color de esta radiación lumínica es el azul. ¿será también una coincidencia que la radiación solar se descomponga en la atmósfera terrestre de tal manera que nosotros vivimos en un mundo con el cielo azul?
Es decir, el ADN –según las investigaciones científicas de los rusos- no sólo puede resultar afectado por la radiación electromagnética de forma dañina –algo que ya sabíamos- sino que también puede ser alterado en la dirección contraria con la radiación adecuada porque, en el fondo, para ello somos portadores de un microchip electrobiológico, un superconductor que toma la información electromagnética del ambiente, la almacena y posiblemente después de codificarla puede tqamgién emitirla. Este hecho abre posibilidades desconocidas hasta ahora para la medicina. Porque con los dispositivos adecuados, igual que ahora aplicamos corrientes electromagnéticas para ayudar la recuperación de una lesión ósea o muscular… en el futuro podremos actuar sobre el metabolismo celular y desarrollar nuevas terapias contra las grandes enfermedades. Hasta la reparación de defectos genéticos sería posible sin los riesgos y los efectos secundarios de los procedimientos actuales.
UNA PUERTA AL ESPACIO Y EL TIEMPO
Bien, pues con resultar increíbles las posibilidades de los descubrimientos realizados por los investigadores rusos aún existen otros descubrimiento s que nos sitúan al borde mismote la Imaginación –con mayúsculas- porque nos hablan de una comunicación a nivel cuántico de nuestro ADN que rompería las barreras del espacio y del tiempo lo que confirmaría la visión holística de un ser humano interrelacionado con todo y con todos.
Los científicos rusos descubrieron con sus experimentos que la oscilación vibratoria de nuestro ADN puede causar patrones de perturbación en el vacío produciendo así agujeros de gusano magnetizados, equivalentes microscópicos de las perturbaciones Eismtein-Rosen formadas en las inmediaciones de los agujeros negros. Y recordemos que los agujeros de gusano son considerados por la Física teórica como túneles que conectan áreas completamente diferentes del universo a través de los cuales se puede transmitir información fuera del espacio y del tiempo. Pues bien, a través de los agujeros de gusano microscópicos el ADN podría atraer información de más allá del vacío e incorporarla a nuestra conciencia. En la Naturaleza, la hipercomunicación se ha venido produciendo con éxito durante millones de años. El comportamiento social de los insectos podría servirnos de prueba, como bien recuerdan los ya mencionados Grazyna Fosar y Franz Bludorf. Cuando una hormiga reina es separada “espacialmente” de su colonia la construcción continúa de acuerdo a lo planeado. Sin embargo, si se mata a la reina se detiene todo el trabajo en la colonia. Ninguna hormiga sabe qué hacer. Aparentemente la reina es la portadora de los “planes de construcción” y los envía incluso desde muy lejos por medio de la “conciencia grupal” de sus súbditos. Ella puede estar tan lejos como quiera…. En tanto esté viva.
En el hombre tenemos ejemplos que hasta ahora han sido considerados más o menos anecdóticos y que podrían referirse a este tipo de hipercomunicación que normalmente es experimentada como inspiración o intuición. El químico ruso Dimiri Mendeleyev aseguraba que había visto en sueños la clave para la organización de la tabla periódica de elementos. El también químico Friedrich Kekulé mantenía que había deducido la estructura hexagonal de la molécula del benceno después de soñar con una serpiente que se mordía la cola. Igor Stravinsky escuchó en su cabeza mientras dormía La consaración de la primavera: Giuseppe Tartini, su sonata El trino del diablo interpretada por el pripio Satanás. Y fue un sacerdote asirio quien reveló en sueños al historiador Herman Hilprecht la traducción exacta de la inscripción cuneiforme de la llamada “piedra de Nebuchadnezzar”
Cabe añadir que cuando la híper comunicación tiene lugar uno puede observar fenómenos especiales en el ADN. Los científicos rusos irradiaron muestras de ADN con luz láser en cámaras especiales. En la pantalla se formó un patrón de ondas típico. Y cuando retiraron la muestra de ADN los patrones de onda no desaparecieron: permanecieron. Bien, pues muchos experimentos de control demostraron que el patrón seguía proviniendo de la muestra retirada cuyo campo energético aparentemente subsistía por sí mismo. Este efecto fue denominado “efecto del ADN fantasma”. Se supone que la energía del espacio exterior y del tiempo todavía fluye a través de los agujeros de gusano después de retirar el ADN. Vladimir Poponin, físico cuántico reconocido mundialmente por sus estudios sobre las interacciones entre los campos electromagnéticos y los sistemas biológicos e investigador del Biochemical Physics of the Russian Academy of Sciences se refería así ese efecto fantasma: Después de reproducir esto muchas veces y verificar el equipo de todas las maneras concebibles nos vimos obligados a aceptar la hipótesis de trabajo de que alguna nueva estructura del campo estaba siendo excitada desde el vacío físico. Y lo denominamos “ADN fantasma” para dar énfasis a que su origen está relacionado con el ADN físico. No hemos observado ese efecto toda vía con otras sustancias en la cámara. Después de ese descubrimiento iniciamos un estudio más riguroso y continuo de estos fenómenos. Y nos encontramos que con tal de que el espacio de la
cámara no se perturbe se puede medir ese efecto durante largos periodos de tiempo. Lo hemos observado durante un mes en varios casos. Es importante dar énfasis a que dos condiciones son necesarias para observar el ADN fantasma. El primero es la presencia de la molécula de ADN y la segunda es la exposición del ADN a una débil radiación de láser coherente. Esta última condición puede darse con dos frecuencias diferentes de radiación del láser. Quizás el hallazgo más importante de estos experimentos es que proporcionan una oportunidad de estudiar la subestructura del vacío bajo perspectivas estrictamente científicas y cuantitativas. Es posible debido a la habilidad intrínseca del campo fantasma de acoplarse con los campos electromagnéticos convencionales”.
Esto implica que en ese acoplamiento podría producirse una transmisión de información desde lo que hoy consideramos “vacío”. Se abre así todo un mundo de maravillas. De hecho, podría estar sucediendo que nuestro ADN estuviera recibiendo desde el primer día sus “instrucciones de montaje” desde más allá del espacio y del tiempo conocido, desde el vacío o más allá si lo hay. Y a partir de esas instrucciones la naturaleza holográfica del ADN iniciaría el proceso de organización.
“Los solitotes del ADN –puede leerse en DNA- wave Biocomputer- tienen dos tipos conectados de memoria. El primero involucra la capacidad de los sistemas no lineales para recordar modos iniciales de energetización y repetirlos periódicamente. Los cristales líquidos de ADN dentro de la estructura del cromosoma forman un sistema no lineal. El segundo es el del ADN total en un organismo. Tal memoria es un aspecto no localizado del genoma. Es cuasi-holográfico/fractal y tiene que ver, como es el caso para cualquier holograma o fractal, con la propiedad fundamental del biosistema, es decir, su habilidad de restaurar el todo a partir de una parte. Esta propiedad es bien conocida. Recordemos el crecimiento de las plantas dañadas, la regeneración de la cola de un lagarto…)”.
En suma, los científicos rusos han realizado unos descubrimientos tan extraordinarios que extienden nuestra comprensión de la genética humana hasta alcanzar la frontera de ciertas creencias metafísicas que desde siempre han estado esperando este tipo de pruebas para mostrar su existencia. Puede pues que no esté ya tan lejos el día en que la Espiritualidad vuelva a seer la expresión más alta de la Ciencia
Cortas y pegar genes. Ese es el futuro de la Medicina que a diario nos venden, un futuro en el que las enfermedades desaparecerán, los errores de la Naturaleza serán corregidos por la ingeniería genética y viviremos cada vez más años. Muy prometedor…si no fuera porque a lo largo de la historia de la Medicina se nos han hecho promesas similares que nunca se han cumplido. Cortar y pegar: el mismo razonamiento que venimos aplicando en Occidente desde el Renacimiento, desde el mismo instante en que fuimos capaces de asomarnos al interior de un organismo y empezamos a pensar que el ser humano, es como un mecano y, por tanto, pieza que no funciona debe ser arreglada o sustituida. Y así, por ese camino de cortar y pegar –o cortar y tirar cuando consideramos que la pieza no es imprescindible –hemos ido “avanzando” con sus luces y sus sombras. Y esa misma filosofía es la que nos ha llevado a tratar de estudiar nuestro ADN convirtiéndolo en un almacén de genes y clasificándolos según su “utilidad”.
En suma, buscando la causa de la enfermedad la Medicina que conocemos ha ido desmontando el cuerpo humano pieza a pieza, órgano a órgano, tejido a tejido –como el niño que desmonta el juguete tratando de entenderlo- hasta llegar al interior de la célula donde nos hemos encontrado con los cromosomas, el ADN y los genes. Con lo que ya ha surgido toda una pléyade de superespecialcitas que creen haber hallado ahí la solución a todos los males. Claro que cuando se cansen de cortar los genes empezarán con las proteínas y después con las enzimas. Y así habrá más especialistas y más negocio para todos…
En definitiva –y sin dudar de la buena voluntad de la mayoría de los sostenedores de ese sistema-, lo peor es que un pesado mundo de silencios espesos de intereses económicos y de fundamentalismo científicos –que en la Ciencia también los hay- han bloqueado casi todos los canales de información hasta her creer al ciudadano medio que esa es la mejor manera –la única de hecho- de afrontar los retos que a diario se le plantean a la Medicina. Y eso es completamente falso.
Afortunadamente, no todos los científicos comparten la filosofía del cortar y pegar genético ni la visión sobre el funcionamiento del ADN. Ni todos los médico y científicos comparten la visión del organismo humano que la medicina occidental tiene y que –no lo olvidemos- continúa sin saber curar ninguna de las grandes enfermedades que nos amenazan. Lo que ocurre es que de tales científicos jamás se habla. Dicho esto agregaré que lo que en esta ocasión vamos a contarles puede parecer ciencia ficción pero se trata de estudios, experimentos y conclusiones de prestigiosos científicos rusos sobre nuestro ADN. Que no sólo permiten afrontar la investigación genética de manera completamente diferente sino que además pueden ser el primer paso para explicar muchos otros fenómenos con lo que el hombre ha convivido sin explicarse como la telepatía, la clarividencia y otras facultades extrasensoriales. Y que también podríamos explicar el poder de las inducciones hipnóticas capaces de modificar constantes biológicas, el poder de la oración o el de los mantras como creadores de estados alterados de conciencia y herramientas de emisión de frecuencias conscientes. Quizás incluso -¿por qué no?- nos permita entender por fin por qué “en el Principio fue el Verbo (La Palabra)”
EL ADN UN BIOORDENADOR POR ONDAS.
Konstantin Korotkov, catedrático de la Universidad de San Petesburgo y diseñador de la cámara especial GDV (Gas Discharge Visualization) que permite visualizar el aura de un ser vivo e interactuar sobre ella para prevenir enfermedades (vea en el apartado Ciencia y Conciencia de nuestra web-www-dsalud.com los artículos publicados al respecto en los números 24 y 27 con los títulos “El estudio científico del cuerpo energético” y “La investigación científica del aura y la prevención de enfermedades”) contaba hace poco a nuestro compañero Fernando Sánchez Quintana que durante la guerra fría participó como científico en proyectos militares clasificados como “alto secreto”. Uno de ellos consistía en enviar un enorme submarino nodriza hasta la costa de Estados Unido que debería dejar caer desde el interior, antes de retirarse, otro submarino más pequeño con los motores y sistemas eléctricos apagados hasta que se posara, merced a su propio peso, en el fondo del océano. Allí debería esperar la eventualidad de que la guerra comenzara y lanzar entonces sus ojivas nucleares. Llegado el momento, el submarino recibiría una orden telepática que activaría el sistema de lanzamiento. Korotkov participó en aquel proyecto porque había inventado un sensor de agujar de wolframio capaz de medir la capacidad de una persona para comunicarse mentalmente. Según su testimonio, tras un año de pruebas el proyecto fue suspendido porque “solo” se alcanzó un 95% de aciertos en las transmisiones telepáticas y eso era mucho dado el objetivo final. Los científicos rusos siempre han demostrado ser más prácticos y menos dogmáticos. Los demás que sigan discutiendo sdi existen o no ángeles: ellos los buscan.
Pues bien, algo similar ha hecho el biofísico y biólogo molecular Peter, Gariae (en la página de enfrente) y otros colegas suyos del Institute Control of Sciences Russian Academy of Sciences en Moscú. Mientras los investigadores occidentales se centraban sólo en el 10% de nuestro ADN –la parte donde se localiza la producción de proteínas- ellos han buscado en el 90% restante porque no les resultaba creíble que millones de años de evolución hubieran hecho más importante la parte que el todo. Obviamente,
Sus experimentos ofrecen una visión absolutamente diferente del código genético y de la función del ADN. Así su trabajo presenta a nuestro ADN como un bioordenador capaz de recoger y transmitir información de su entorno a través de ondas a partir de la cuales pueden modificarse los patrones de comportamiento de las células. Tal y como recogen Gariaev y sus colaboradores en The DNA –wave Biocomputer los experimentos llevados a cabo en Moscú en el Institute of Control Sciences, en Wave Genetics Inc, así como otros trabajo teóricos les han llevado a las siguientes conclusiones:
.
La evolución ha creado en los biosistemas –organismos vivos-“textos genéticos” articulados de acuerdo a patrones semejantes al conjunto de normas y reglas subyacentes en todas las lenguas humanas en los que los nucleótidos del ADN, dotados de frecuencias cargadas de información, juegan el papel de caracteres. Y a partir de esos “textos genéticos” se van conformando los distintos procesos orgánicos. Siendo pues el ser humano, en definitiva un “bello discurso” de la Naturaleza.
.El aparato cromosómico actúa como antena de recepción y transmisión de “texto genéticos”, los descifra ,los codifica y los reenvía.
.Y aún más, los cromosomas de los organismos multicelulares constituyen, en forma replegada, una puerta holográfica (capaz de reproducir la imagen de todo el organismo en cada una de sus partes) abierta al espacio y al tiempo.
EL CODIGO GENETICO, NUESTRA PRIMERA LENGUA
Para su estudio del ADN, Gariaev –Director del Instituto de Biología y Medicina por Ondas en Moscú y miembro de la Academia Rusa de CienciasNaturales, de la Academia Rusa de Ingeniería y Medicina, y de la Academia de Ciencias de Nueva York- se rodeó de físicos del renombrado Instituto Lebedev: biólogosmoleculares, biofísicos, genetistas, embriólogos y lingüistas. Y desde ese campo comenzaron a llegar las sorpresas....
Como se sabe, la Lingüística es la ciencia de la estructura de los idiomas. Investiga no sólo los idiomas naturales que se desarrollaron en las distintas naciones y culturas sino también los idiomas artificiales usados; por ejemplo para programar los ordenadores. Bueno, pues a partir del estudio comparado de la semántica, la sintaxis, las bases de la gramática y otros aspectos del estudio de las lenguas con la configuración de código genético y la síntesis de proteínas llegaron a la conclusión de que éste comparte con nuestros idiomas las mismas reglas. No con los idiomas locales sino a un nivel más profundo donde todas las lenguas presentan estructuras comparables a la hora de unir caracteres para formar mensajes inteligibles. Una relación que puede que nos extrañe menos si ponemos en relación el lenguaje de los propios lingüistas con el de los biólogos y vemos que, por ejemplo, definen el fonema como la unidad mínima de una lengua que no se deja analizar en unidades más pequeñas (nucleótido) y cuya función se define a través de:
.Su expresión. Que es la materialización de los mismos (el sonido vibracional, la onda)
.Su forma. Que es el lugar que ocupan en el sistema (la cadena de ADN). Y,
.Su contenido. Que será el papel que puedan desempeñar dentro de la economía gramatical de una lengua (la formación de determinadas proteínas en función de sus relaciones).
Y otro tanto ocurre cuando leemos que el valor de las piezas de una lengua reside en las relaciones que se establecen entre ellas (bases y tripletes en nuestro ADN)
Pues bien, los investigadores rusos han descubierto que la inteligencia subyacente en los procesos que dan lugar a una lengua se da ya en la interrelación y elección de compañeros para la síntesis de proteínas a nivel del ADN.
Si el ADN y el código genético existían ya antes de que los primeros humanos dijeran una sola palabra articulada es fácil deducir que cada lengua se desarrolló a partir del modelo básico existente en la estructura de nuestro código genético siendo éste la fuente de todas las lenguas. Esto no quiere decir que la capacidad de hablar sea sólo un efecto secundario de las proteínas elaboradas por algunos genes sino que el orden de los nucleótidos en el ADN sigue un plan inmaterial inteligente que ha sido imitado en la estructura de nuestros idiomas “A través de una señal láser y sus campos elecroacústicos solitónivos –podemos leer en The DNA-WAVE Biocomputer”- es como el gen ´lee y entiende´ estos textos de manera similar al pensamiento humano. Pero a su propio nivel genómico de “razonamiento”. Esto significa que los texto humanos (independientemente del idioma usado) y los textos ´genéticos´tienen características matemáticolingüísticas y antrópico-estadísticas similares, y donde en caso de los textos ´genéticos´ los caracteres se identifican con los nucleótidos”. En otras palabras, si el ADN entiende ciertas frecuencias entonces puede establecerse un tipo de intercambio de información con él,
DE LA TEORIA A LA PRACTICA
Hay que agregar que para probar el alcance de su teoría el equipo de Gariaev realizó experimento modulando ciertos patrones de frecuencia ¡y consiguió reparar cromosomas dañados por rayos X! Tal y como explican Grazyna Fosar y Franz Bludorf en su libro Vernetzte Intelligenz –en el que se ocupan ampliamente de las investigaciones de Gariaev –llegaron incluso a capturar patrones de información de un ADN y lo implantaron en otro reprogramando así las células de éste. De esta manera consiguieron ¡transformar embriones de rana en embriones de salamandra! Insistimos: simplemente tranbsmitiéndoles nuevos patrones de información del ADN. Un proceso que se realizó sin los efectos colaterales derivados de la manipulación directa e los genes.
Pues bien, los investigadores rusos están convencidos de que armonizando los sonidos que enmitimos –es decir, palabras- en una determinada frecuencia se puede llegar a influir en el ADN. Ello quizás pudiera explicar los sensacionales descubrimientos del investigador japonés Masaru Emoto (ver en nuestra web –www-dsalud.com- el artículo
La estructura del agua cambia con el sonido, las emociones y los pensamientos publicado en el nº 52) quien ha demostrado –a través de experimentos repetibles y acompañados de gran cantidad de imágenes gráficas- cómo las palabras y la música son capaces de alterar la estructura molecular del agua. También podríamos entender mejor cómo el sonido de los cuencos de cuarzo puede curar el cáncer (vea en nuestra web el artículo La curación mediante el sonido de cuencos de cuarzo que publicamos en el nº 35) Recordemos también a este respecto que el doctor Mtchell L. Gaynoor –director del Departamento de Medicina Oncológica e Integrativa del Centro Strang-Cornell para la prevención del cáncer de Nueva York- afirmó haber utilizado terapéuticamente con éxito el sonido obtenido en los cuencos de cuarzo en cientos de pacientes .Hablamos, en definitiva, de la posible explicación del poder de la Musicoterapia pero también de por qué funcionan las afirmaciones positivas, los mantras, las inducciones hipnóticas y, por supuesto, la oración. Recordemos que desde hace miles de años los maestros espirituales vienen insistiendo en la posibilidad de alcanzar a través de la oración, la repetición sistemática de palabras o frases –mantras- o los estados alterados de conciencia la posibilidad de actuar sobre la propia salud y la de los demás. El problema es encontrar las frecuencias con las que entrar en resonancia con nuestro propio yo interior -¿nuestro propio ADN?- porque, tal y como han demostrado los mencionados científicos rusos, la vibración y el lenguaje en lugar del arcaico proceso de cortar y pegar puede llevar a triunfar a lo que podríamos denominar la genética de ondas. Ahora bien, ¿se pueden obtener las claves de tan especial “gramática”?
UNA ANTENA GIGANTE
Hay que decir que la base de todo este complejo proceso de intercambio de “textos” en forma de sonidos está, según comprobaron Gariaev y sus colegas mediante experimentos, en la naturaleza vibracional. Concretamente, el ADN se expresa –según los investigadores rusos- a través de ondas solitónicas, ondas que pueden almacenar información durante muchos tiempo y son capaces de propagarse sin deformarse a grandes distancias en medios no lineales. Cuando hablamos reinformación pensemos que a diario las ondas de radio y televisión, por ejemplo, trasladan información de un lado a otro. Pero para hacernos una idea de la capacidad de las ondas solitónicas recordemos que ya en 1.988 Thierry Georges y su equipo del Centro de Investigación y Desarrollo de France Telecom combinaron ondas solitónicas de diferentes longitudes para realizar una transmisión superior a un terabit por segundo (1.000.000.000.000 bits/segundo).
“La mayoría –explica Gariaev- intenta entender los principios del ordenador biológico que es el ADN a través de una fijación exclusiva a las reglas del ADN de Watson, Crick y Chargaff: la igualdad entre las bases adenina-timina, guanina-citosina. ¡Y eso es correcto pero no suficiente! El ADN cromosómico en los sistemas vivos tiene atributos de onda que nos llevan a una dimensión desconocida. El “muy conocido” código genético es tan sólo la parte del código referida a la síntesis de proteína. y nada más. Pero los cromosomas trabajan como ordenadores solitónicos holográficos bajo la influencia de radiaciones láser endógenas del ADN”.
Las consecuencias de todo esto son tan incomprensibles como simples y lógicas: si uno modula un láser con una determinada frecuencia puede afectar con ella la información de las ondas del ADN y , así, la información genética en sí misma.
Para ello el ADN funciona como una antena cuyas características técnicas vienen determinadas por su tamaño. La molécula extendida tiene alrededor de dos metros de larga y una frecuencia natural de 150 megahertzios. Curiosamente esta frecuencia está exactamente en la banda utilizada por el radar humano para las telecomunicaciones e ingeniería de microondas. Es decir, que nosotros usamos exactamente el mismo rango de frecuencia para recibir y emitir señales a nivel de ADN que en nuestra tecnología. Singular “coincidencia”.
Además el ADN puede también almacenar ondas armónica de 150 megahertzios. Lo mismo que la luz visible. Las 22 octaba de 150 megahertzios queda directamente en este rango… y el color de esta radiación lumínica es el azul. ¿será también una coincidencia que la radiación solar se descomponga en la atmósfera terrestre de tal manera que nosotros vivimos en un mundo con el cielo azul?
Es decir, el ADN –según las investigaciones científicas de los rusos- no sólo puede resultar afectado por la radiación electromagnética de forma dañina –algo que ya sabíamos- sino que también puede ser alterado en la dirección contraria con la radiación adecuada porque, en el fondo, para ello somos portadores de un microchip electrobiológico, un superconductor que toma la información electromagnética del ambiente, la almacena y posiblemente después de codificarla puede tqamgién emitirla. Este hecho abre posibilidades desconocidas hasta ahora para la medicina. Porque con los dispositivos adecuados, igual que ahora aplicamos corrientes electromagnéticas para ayudar la recuperación de una lesión ósea o muscular… en el futuro podremos actuar sobre el metabolismo celular y desarrollar nuevas terapias contra las grandes enfermedades. Hasta la reparación de defectos genéticos sería posible sin los riesgos y los efectos secundarios de los procedimientos actuales.
UNA PUERTA AL ESPACIO Y EL TIEMPO
Bien, pues con resultar increíbles las posibilidades de los descubrimientos realizados por los investigadores rusos aún existen otros descubrimiento s que nos sitúan al borde mismote la Imaginación –con mayúsculas- porque nos hablan de una comunicación a nivel cuántico de nuestro ADN que rompería las barreras del espacio y del tiempo lo que confirmaría la visión holística de un ser humano interrelacionado con todo y con todos.
Los científicos rusos descubrieron con sus experimentos que la oscilación vibratoria de nuestro ADN puede causar patrones de perturbación en el vacío produciendo así agujeros de gusano magnetizados, equivalentes microscópicos de las perturbaciones Eismtein-Rosen formadas en las inmediaciones de los agujeros negros. Y recordemos que los agujeros de gusano son considerados por la Física teórica como túneles que conectan áreas completamente diferentes del universo a través de los cuales se puede transmitir información fuera del espacio y del tiempo. Pues bien, a través de los agujeros de gusano microscópicos el ADN podría atraer información de más allá del vacío e incorporarla a nuestra conciencia. En la Naturaleza, la hipercomunicación se ha venido produciendo con éxito durante millones de años. El comportamiento social de los insectos podría servirnos de prueba, como bien recuerdan los ya mencionados Grazyna Fosar y Franz Bludorf. Cuando una hormiga reina es separada “espacialmente” de su colonia la construcción continúa de acuerdo a lo planeado. Sin embargo, si se mata a la reina se detiene todo el trabajo en la colonia. Ninguna hormiga sabe qué hacer. Aparentemente la reina es la portadora de los “planes de construcción” y los envía incluso desde muy lejos por medio de la “conciencia grupal” de sus súbditos. Ella puede estar tan lejos como quiera…. En tanto esté viva.
En el hombre tenemos ejemplos que hasta ahora han sido considerados más o menos anecdóticos y que podrían referirse a este tipo de hipercomunicación que normalmente es experimentada como inspiración o intuición. El químico ruso Dimiri Mendeleyev aseguraba que había visto en sueños la clave para la organización de la tabla periódica de elementos. El también químico Friedrich Kekulé mantenía que había deducido la estructura hexagonal de la molécula del benceno después de soñar con una serpiente que se mordía la cola. Igor Stravinsky escuchó en su cabeza mientras dormía La consaración de la primavera: Giuseppe Tartini, su sonata El trino del diablo interpretada por el pripio Satanás. Y fue un sacerdote asirio quien reveló en sueños al historiador Herman Hilprecht la traducción exacta de la inscripción cuneiforme de la llamada “piedra de Nebuchadnezzar”
Cabe añadir que cuando la híper comunicación tiene lugar uno puede observar fenómenos especiales en el ADN. Los científicos rusos irradiaron muestras de ADN con luz láser en cámaras especiales. En la pantalla se formó un patrón de ondas típico. Y cuando retiraron la muestra de ADN los patrones de onda no desaparecieron: permanecieron. Bien, pues muchos experimentos de control demostraron que el patrón seguía proviniendo de la muestra retirada cuyo campo energético aparentemente subsistía por sí mismo. Este efecto fue denominado “efecto del ADN fantasma”. Se supone que la energía del espacio exterior y del tiempo todavía fluye a través de los agujeros de gusano después de retirar el ADN. Vladimir Poponin, físico cuántico reconocido mundialmente por sus estudios sobre las interacciones entre los campos electromagnéticos y los sistemas biológicos e investigador del Biochemical Physics of the Russian Academy of Sciences se refería así ese efecto fantasma: Después de reproducir esto muchas veces y verificar el equipo de todas las maneras concebibles nos vimos obligados a aceptar la hipótesis de trabajo de que alguna nueva estructura del campo estaba siendo excitada desde el vacío físico. Y lo denominamos “ADN fantasma” para dar énfasis a que su origen está relacionado con el ADN físico. No hemos observado ese efecto toda vía con otras sustancias en la cámara. Después de ese descubrimiento iniciamos un estudio más riguroso y continuo de estos fenómenos. Y nos encontramos que con tal de que el espacio de la
cámara no se perturbe se puede medir ese efecto durante largos periodos de tiempo. Lo hemos observado durante un mes en varios casos. Es importante dar énfasis a que dos condiciones son necesarias para observar el ADN fantasma. El primero es la presencia de la molécula de ADN y la segunda es la exposición del ADN a una débil radiación de láser coherente. Esta última condición puede darse con dos frecuencias diferentes de radiación del láser. Quizás el hallazgo más importante de estos experimentos es que proporcionan una oportunidad de estudiar la subestructura del vacío bajo perspectivas estrictamente científicas y cuantitativas. Es posible debido a la habilidad intrínseca del campo fantasma de acoplarse con los campos electromagnéticos convencionales”.
Esto implica que en ese acoplamiento podría producirse una transmisión de información desde lo que hoy consideramos “vacío”. Se abre así todo un mundo de maravillas. De hecho, podría estar sucediendo que nuestro ADN estuviera recibiendo desde el primer día sus “instrucciones de montaje” desde más allá del espacio y del tiempo conocido, desde el vacío o más allá si lo hay. Y a partir de esas instrucciones la naturaleza holográfica del ADN iniciaría el proceso de organización.
“Los solitotes del ADN –puede leerse en DNA- wave Biocomputer- tienen dos tipos conectados de memoria. El primero involucra la capacidad de los sistemas no lineales para recordar modos iniciales de energetización y repetirlos periódicamente. Los cristales líquidos de ADN dentro de la estructura del cromosoma forman un sistema no lineal. El segundo es el del ADN total en un organismo. Tal memoria es un aspecto no localizado del genoma. Es cuasi-holográfico/fractal y tiene que ver, como es el caso para cualquier holograma o fractal, con la propiedad fundamental del biosistema, es decir, su habilidad de restaurar el todo a partir de una parte. Esta propiedad es bien conocida. Recordemos el crecimiento de las plantas dañadas, la regeneración de la cola de un lagarto…)”.
En suma, los científicos rusos han realizado unos descubrimientos tan extraordinarios que extienden nuestra comprensión de la genética humana hasta alcanzar la frontera de ciertas creencias metafísicas que desde siempre han estado esperando este tipo de pruebas para mostrar su existencia. Puede pues que no esté ya tan lejos el día en que la Espiritualidad vuelva a seer la expresión más alta de la Ciencia
EL CASO HAMER Y LA PODREDUMBRE DEL SISTEMA JUDICIAL
El encarcelamiento del mundialmente conocido médico alemán Ryke Geerd Hamer tras su detención el pasado 9 de septiembre en la provincia de Málaga -donde reside desde hace años- tras ser extraditado a Francia en cumplimiento de una euroorden emitida por el tribunal de Gran Instancia de Chambery -que tramitó el Juzgado Central de Instrucción nº 1 y aceptó finalmente la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en auto emitido el 11 de octubre pasado- constituye a nuestro juicio uno de los episodios más vergonzosos de la historia de la Medicina y un borrón para todo el sistema judicial europeo. En el momento de escribir estas líneas el doctor Hamer se encuentra aún preso en una cárcel del sur de la capital gala -en Ste. Généviève des Bois- de forma preventiva, es decir, para asegurarse de que estará presente en el juicio que debe decidir sobre el recurso de casación presentado ¡por él mismo! contra la sentencia que se dictó en su contra estando oficialmente "en rebeldía" (a pesar de que su ausencia estaba médicamente justificada y había solicitado nueva fecha para su celebración). ¿Y qué tremendo delito ha cometido para que se ordene su detención preventiva durante semanas y nada menos que emitiendo una euroorden cuando la condena recurrida fue de sólo 3 años? Pues resulta que ha sido condenado por "complicidad en el delito de ejercicio ilegal de la Medicina" -delito que no existe jurídicamente- así como por "estafa". Pero, ¿sabe el lector en qué ha consistido esa "complicidad"? Pues resulta que una enfermera llamada Sitx que había leído las obras de Hamer aconsejaba a las personas con las que se relacionaba que no se sometiesen a quimioterapia y radioterapia -terapias que como todo el mundo sabe no curan el cáncer- y siguiesen los consejos de lo que el médico alemán plantea en su tratado "La Nueva Medicina". Y que, de forma resumida, se podría decir que consiste en dejar al cuerpo que se autocure tras resolver el schock traumático inesperado que, vivido en soledad, produce la inmensa mayoría de los cánceres según los postulados de Hamer. Bueno, pues los jueces franceses dictaminaron que los consejos de la mencionada enfermera constituyen "ejercicio ilegal de la Medicina"; y como ésta lo que hacía era en el fondo contar a los enfermos lo que Hamer afirma... se le consideró a éste "cómplice de ejercicio ilegal de la Medicina". Estupidez a la que se agregaría que Hamer lo hizo además estando entonces inhabilitado temporalmente para ejercer la Medicina por lo que sus consejos o sugerencias -por las que jamás cobró- los daba por tanto como "curandero" y no como médico. ¡Increíble! En cuanto al delito de "estafa" se dice que lo cometió por "abusar" del "estado de debilidad" de los enfermos de cáncer al hacer gala de su condición de médico e "incitarles" a que comprasen sus libros y le ayudasen económicamente con donaciones. Tal es la ¡estafa! cometida. Esperpéntico. Como el lector imaginará la conmoción en todo el mundo es notable y decenas de miles de e-mail atraviesan hoy cada día Internet expresando su indignación, muchos de ellos de médicos. Sirva como ejemplo que una asociación italiana que inmediatamente se movilizó -A.L.B.A.- hizo llegar más de 3.000 firmas en sólo unos días a Amnistía Internacional solicitando su apoyo ante tan flagrante injusticia. La respuesta de la representante de la organización para Francia y España, Veronika Nelson, es que conocen el caso pero han decidido no intervenir "porque Francia no es un país en el que haya evidencias de que el doctor Hamer pueda ser maltratado o torturado" y "valorar si alguien es víctima de un posible error judicial no entra en la política de Amnistía Internacional". La nota termina agregando que además "carecen de los recursos humanos y financieros para intervenir en cada caso de violación de los derechos humanos." ¡Como si el caso de Hamer fuera un asunto individual! Los casos de Sixt y Hamer afectan ¡a todos los médicos y enfermeras del mundo! ¡Y a todos los que mañana podemos encontrarnos con que basta dar un simple consejo a un amigo sobre qué tomar si está resfriado para poder ser acusados, en el caso de que tal memez alcanzara rango de jurisprudencia, de "intrusismo profesional". Aministía Internacional se equivoca pues profundamente ya que muchos casos individuales determinan luego normas legales que después son de aplicación general y nos afectan a todos. Hamer no es un estafador. Es doctor en Medicina Interna con el título de Radiólogo y posee además las especialidades de Psiquiatra y Pediatría. Y sus postulados sobre cáncer han sido refrendados por personalidades y centros de reconocida categoría. En 1984 se verificaron en la Clínica de Cardiología de Viena. En 1988 admitieron haberlo verificado el profesor titular de la cátedra de Cancerología de la Universidad de Viena Jórg Birkmeyer y su colega el doctor Rozkydal. En 1992 lo volvería a verificar el profesor E. A. Stemmann en un comunicado oficial de la Facultad de Medicina de Dusseldorf. En 1997 lo haría el psicólogo clínico Marc Fréchet. Y en 1998 lo haría oficialmente el Instituto Oncológico S. Elisabetta de Bratislava y el Departamento Oncológico del Hospital de Trnava en Eslovaquia. Sin olvidar los centenares de trabajos y libros donde otros muchos médicos, psicólogos, psiquiatras, biólogos y químicos se hacen eco -muchos de ellos entusiasmados- de sus descubrimientos y de lo que para el mundo significa la "Nueva Medicina" . Es obvio que lo que está sucediendo en el ámbito sanitario en todo el mundo es un escándalo. La corrupción alcanza ya a todos los niveles.
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